JUAN PEDRO BORREGO
La reclamación económica de Manuel García Navarro a la UD se convertía en uno de los puntos de atención del almuerzo. El empresario grancanario, que evitó encontrarse en momento alguno con el presidente, Miguel Ángel Ramírez, espera una solución judicial a los 1,2 millones de euros que reclama al club. Sin embargo, ayer no era, según él, "el día de hablar de este asunto" y sí de tener la "fiesta lo más feliz posible". Su único deseo es "que se arregle lo mío como se hizo con lo de otros", dijo.
Manifestó: "Mi ánimo no es perjudicar a la UD Las Palmas" cuando intenta recuperar esos 1,2 millones de euros del crédito salvador del año 2002. Él también anhela que "el futuro de la UD Las Palmas sea el que todos los canarios desean para ella", continuaba, para añadir después un mensaje de buenos deseos para la entidad que él presidió en su día: "Quiero que la UD esté bien representada en el fútbol y en las instituciones", matizó.
El ex presidente subrayó varias veces que en su motivación al acudir al almuerzo de ayer en el Estadio de Gran Canaria no estaba la intención de polemizar sino de disfrutar de un acto histórico en la entidad. "No quiero incendiar la fiesta y espero que ese sesenta aniversario lo disfrutemos todos como se merece", comentaba al respecto. García Navarro confesó además que su único interés en la reclamación hecha a través del Juzgado de lo Mercantil es "que se arregle lo mío de la misma manera que se ha hecho con lo de otros" (en alusión a firmantes del mencionado crédito).
habrá más reclamaciones. El ex presidente amarillo no quiso entrar en detalles de a qué otras deudas se refería y esperaba que fuera el juez quien dictara la última palabra en este asunto. En este sentido, García Navarro manifestó: "Aceptaré la decisión que tome el juez sobre el pago de mi deuda, sea cual sea. Incluso el pago de los palcos". Hay que recordar que la prenda que avala aquel crédito son palcos de empresa y asientos vip, que el club estaría dispuesto a pagar de forma proporcionar como ocurre también con el empresario Manuel Freire. Eso sí, García Navarro advertía que sus reclamaciones no se iban a ceñir a esta única de los 1,2 millones del crédito del año 2002: "Después de resolver esta deuda iré a por las otras".