P. C. / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Ramsés León Guzmán (Las Palmas, 24-10-1988) vio la luz el pasado domingo en Las Coloradas. El Faraón, tras lesionarse en el verano del 2008 jugando al fútbol sala, entraba en una convocatoria y saltó al césped en el minuto 84 por Jonathan Viera. El punta de La Isleta, a los tres minutos de coquetear con el área enemiga, sorprendió al meta César con un zarpazo que alimentó la bestia que lleva dentro. Ramsés se corrió toda la banda, se quitó la camiseta y le propinó una patada con su bota. Además, entre gritos y gestos desafiantes, se dirigió hacia el sector de la grada donde se encontraba su novia y familia -su madre Rita es su fan número uno-. Tras un año y cuatro meses de calvario, Ramsés tocaba el cielo.
El capítulo de la celebración concluyó con un gesto cómplice hacia su entrenador, Víctor Afonso. El preparador, pieza clave en su recuperación, le brindó una sonrisa de aprobación que se perdió en el océano hasta la Barra de Las Canteras. Una fuente del club amarillo ha asegurado que han hablado con el jugador. "No son las maneras de celebrar un gol", reconoce con seriedad. Una parte de la grada se quedó perpleja, otros arropan al atacante que fue operado del ligamento cruzado y padeció otra recaída. "Se volvió loco pero también ha sufrido lo suyo. Me alegro por él, vuelve El Faraón", concluyó un aficionado.
Las Coloradas, el campo que le catapultó a la titularidad que besó la Segunda B en Ciempozuelos un mes antes de la lesión -formó pareja con Romario (ahora en el Huesca) en aquel equipo que dirigió como una sinfonía Juani Castillo- le brindó un reencuentro salvaje. Héroe en el ascenso del 2008, Ramsés regresa a lo grande y con polémica. Según un familiar del jugador, el club no le ha remunerado de forma puntual su nómina durante la pasada temporada en la que estuvo lesionado. Esta circunstancia y el silencio de la grada, cuando el equipo le necesitaba en la categoría de bronce -se contrató al delantero asturiano Rojas en enero- provocó el 'cortocircuito'. A pesar de todo, el Faraón puso en pie a los 300 aficionados. "Nunca pasa desapercibido; es un artista", puntualizó un abonado.