CARMELO CABRERA
Una de las grandes noticias que ha producido la celebración de la Supercopa de baloncesto ha sido, sin duda, el desenlace del concurso de mates. La aparición del jugador del Joventut Christian Eyenga ha sido una bendición para una especialidad que estaba devaluada y que había caído en los últimos años. El congoleño nos ha brindado un gran espectáculo con sus saltos, con su elasticidad y, lo más importante, por su creatividad para meter el balón en la canasta.
Ha sido una experiencia muy positiva para nuestro baloncesto aunque a mí, como miembro del jurado, se me ha reprochado que he sido algo tacaño porque el diez no se le da a cualquiera jugada. Eyenga lo ha merecido y se ha ganado las simpatías de todos los grancanarios.
El concurso de triples también respondió a las expectativas, con un vencedor justo en Pedro Robles, que ha debido hacer una serie magnífica para ganar la final. Y el balón mágico, como ya presumíamos, es todo un acierto, porque devuelve la emoción y hace que este tipo de competiciones no se puedan pronosticar hasta el último lanzamiento.
En la final del torneo se han encontrados dos auténticos equipazos. Ganó el Barcelona porque la gloria a veces es efímera. Pablo Prigioni, que había hecho un gran encuentro, acabó por estropear el trabajo de cuarenta minutos en un error pueril, impropio de un jugador de su nivel y de su prestigio. Pero eso ocurre en un deporte donde a veces todo se resuelve en un instante. Prigioni sabe que otro día la suerte le tocará a él.
El Barcelona encontró en el campo a un rival que le respondió. Y esta vez hubo un arbitraje correcto, que no permitió que los azulgrana sacaran a su rival de la pista, como le ocurrió al Gran Canaria.
Creo que hemos de sentirnos satisfechos por la experiencia del fin de semana, que demuestra la correcta concepción organizativa que ha de presidir el proyecto mundialista de Gran Canaria. Una lástima que los de Pedro Martínez no pudieran llegar más lejos, pero el nivel ofrecido por los dos conjuntos que ayer disputaron la final es extraordinario. Hemos visto por anticipado lo que vendrá en la próxima Liga.