QUIQUE DEL ROSARIO
Cuatro generaciones distintas de grancanarios se dieron cita el pasado viernes en el abarrotado salón de actos del Club Natación Metropole para arropar a Salvador Domínguez Delgado, Boro, estrella del deporte isleño en la década de los 50 y más tarde destacado hombre de negocios y de la vida social de Gran Canaria.
El ex púgil daba a conocer en la cita su libro autobiográfico Recuerdos, de campeón de boxeo a hombre de negocios a una nutrida concurrencia.
Boro se mostró "conmovido" por todas las muestras de cariño recibidas durante un día que resultó inolvidable para él y reseñó con gran emoción: "Sabía que tenía amigos, pero no esperaba que tantos".
En sus recuerdos, Boro relata sus 75 años de vida. Su niñez se desarrolló entre el municipio de Moya y los capitalinos barrios de La Isleta y El Risco, que él calificó como sus "tres universidades", poniendo este hecho de relieve uno de los maestros de ceremonias, el veterano periodista Pascual Calabuig. También habló de su etapa de brillante boxeador, campeón de Canarias y de España en varias categorías, su faceta de empresario de relevancia en Gran Canaria al frente de una empresa de representación de bebidas y finalmente la época de su jubilación en la que se decidió a plasmar sobre el papel sus vivencias.
BIEN ARROPADO. Acompañando a Boro, que disfrutó de una velada muy especial, rodeado de sus familiares, amigos, admiradores y algún que otro rival deportivo, estaba el presidente del CN Metropole, Manuel Herrera Macario, que se mostró "orgulloso y emocionado de que un miembro tan destacado de nuestro club nos haya elegido para presentar su obra", aseguró.
No queriendo entrar en "temas deportivos", el presidente del Metropole ensalzó "los valores humanos" que encarna la figura de Boro.
También estuvieron presentes dos periodistas y apasionados del noble arte del pugilismo, Antonio Cruz Domínguez y el antes mencionado Pascual Calabuig.
Precisamente Cruz Domínguez quiso destacar que "'Boro ha sido uno de los mejores deportistas que ha dado la Isla, pero no sólo eso. También ha sido un gran hombre de negocios y un amigo de sus amigos", repasando, no sin cierta nostalgia, los tiempos en los que la grada Curva del añorado Estadio Insular rebosaba con más de 10.000 almas para presenciar una velada pugilística.
Durante el transcurso se la emotiva presentación se repartieron entre los presentes diversos ejemplares de la obra literaria, que pretende ser un ejemplo de superación para aquellos que deseen sumergirse en el libro.
Todos los presentes pudieron revivir tiempos pasados y disfrutar de un momento muy agradable y entrañable.