LA PROVINCIA.ES
Rubén Castro (Las Palmas, 27-6-1981) suma seis goles con el Rayo Vallecano y mañana busca apuntillar a la UD Las Palmas, club en el que se formó y alcanzó fama nacional como un artillero diabólico. Bautizado como 'El Moña', Rubén es hermano de Guillermo y Álex que brillaron en la UD en diferentes etapas y coincidieron con el punta en una alineación en la campaña 2003-04.
La relación del punta con la grada es una incógnita. Su marcha provocó una reacción airada del sector más radical de la grada amarilla. Un gesto obsceno del jugador aún se recuerda en la Grada Ultra Naciente. El delantero se marchó del club amarillo en un año marcado por el descenso y un baile bochornoso de entrendores. Su llegada al Deportivo junto a Momo en 2004, lejos de consolidarle en el primer escalón nacional, le ha colocado en el ojo del huracán. Albacete, Nástic, Racing, Huesca y ahora Rayo definen su hoja de ruta. El jugador de La Isleta ha destacado que llega a Gran Canaria con "la idea de marcar y ayudar al Rayo". "Le deseo lo mejor a la UD pero a partir del domingo", apunta el artillero.
Estalla el debate. ¿Cómo recibirá la grada al Moña? ¿Habrá pitos? En la retina aún perdura la celebración de su tanto a la UD en El Alcoraz con la elastica del Huesca. Esa diana, y una actuación deplorable de López Ramos, provocó la salida del preparador Juan Manuel Rodríguez -técnico que adoctrinó al Moña en la señalada 2003-04 antes de que fuese cesado por primera vez-.
Hoy aterriza a su Isla. Llega el hijo pródigo, el hombre del Audi TT. Dinamita y venganza. El socio tiene la última palabra. ¿Habrá perdón o recibirá la misma medicina que en su día Pedro Vega -ahora defenestrado por Kresic- cuando aterrizaba con el Poli Ejido?