M. B.
La UD Fuerteventura, militante hasta la pasada temporada en la Segunda B, está en un callejón sin salida. El club majorero, bloqueado por 250.000 euros de deuda con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, no puede recibir las subvenciones previstas por las instituciones y el equipo está al borde de su desaparición. La partida prevista de 10.000 euros del Cabildo quedará desierta en los próximos días al no desbloquearse los embargos. La situación es tan grave que, incluso, no se descarta que el partido que disputa hoy con el Tijarafe pueda ser el último en la historia del club majorero.
Pepe Santana, el dirigente que asume la administración de la entidad desde la isla, anunció : "Tras el partido presentaré la dimisión. Me voy porque el club no tiene soluciones. No entra dinero y estamos viviendo de la generosidad de un empresario que puede cerrar el grifo en cualquier momento, porque no se ve la salida".
La tenaza económica que se ejerce sobre la entidad es asfixiante. El entrenador del equipo, Juan Carlos Ruiz (Coca), también ha tomado una determinación: "He dado plazo hasta el miércoles próximo. Que venga el presidente de Madrid [en alusión a Manuel Magdalena], que dé la cara ante los jugadores y que explique las soluciones. Si esa reunión no se produce, me iré a casa con tranquilidad".
El Fuerteventura salió a competir esta temporada con un equipo integrado por jugadores de la isla, ajeno al dispendio de años anteriores. Sin embargo, desde que comenzó el campeonato los componentes del club no tienen noticias del nuevo presidente: "Desde la tercera jornada no sabemos nada", señala Santana. "Los jugadores no cobran. Pero el problema son los gastos que debemos afrontar en cada partido. Cada desplazamiento a otra isla supone una media de 2.500 euros y esto no lo puede afrontar un particular. Los empresarios tampoco están convencidos de que deben ayudar a un club que, si no muere ahora lo hará al final de temporada. Por eso me voy: porque me siento impotente", expresa.
Coca, por su parte, argumenta: "Nos sentimos desamparados. Los jugadores se entrenan a tope, pero su esfuerzo no encuentra respuesta desde la directiva. No cobran y tampoco conocen a su presidente".
Al margen de las deudas al Estado, el club tiene una rémora de 800.000 euros pendientes de pago de anteriores plantillas. Y durante la temporada apareció la demanda de 90.000 euros del anterior cuerpo técnico que comandaba José Juan Almeida.