PABLO CHECA
La mala suerte en forma de lesiones se vuelve a cruzar en la carrera de Antonio Guayre. Tras marcar al Rayo Vallecano su primer gol desde que regresó a Las Palmas, realizando además un excelente partido, el delantero grancanario tuvo que abandonar antes de tiempo el partido del pasado sábado con el Real Unión, su segundo en el equipo titular, por problemas en uno de sus adductores.
Ayer se realizaron las pruebas médicas de rigor, que descartaron una rotura en la zona. Sin embargo, Guayre reconoció que sentía molestias en el quinto dedo de su pie izquierdo y, tras la visita a los servicios médicos de la UD, el diagnóstico recoge una fractura del mismo. Aunque su vuelta al trabajo con el grupo dependerá de la propia evolución de esta lesión, sí parece seguro que se perderá los próximos cuatro partidos, ante Castellón, Betis, Villarreal B y Cádiz.
Teóricamente, estará en condiciones de regresar a las convocatorias de Sergio Kresic para el duelo en el Estadio de Gran Canaria ante el Celta, previsto para el fin de semana del 19 y 20 de diciembre, aunque posiblemente se le reserve hasta después de Navidad.
Al futbolista se le aplicará desde hoy mismo una tratamiento conservador junto a los fisioterapeutas (se descarta la operación), así como un vendaje funcional en la zona dañada.
Aunque parece haberlas disipado en parte, Guayre regresó a la Isla generando importantes dudas sobre su estado físico, pues, en las tres últimas temporadas, perteneciendo a las disciplinas del Celta y el Numancia, apenas pudo jugar por lesión. Una vez localizado el problema (un nervio de la espalda que le afectaba a los isquiotibiales), el propio jugador reconoció no tener prisas en su puesta a punto.
El delantero de La Isleta ha intervenido hasta la fecha en siete de los 12 compromisos ligueros de la UD Las Palmas, y también en el partido contra el Cádiz de la Copa del Rey.
Guayre se une en la lista de lesionados a David González, que parece no recuperarse de los problemas isquiotibiales que le persiguen desde hace dos meses, así como al francés Beranger, que tiene afectados los ligamentos de la rodilla.