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Caza al hombre milagro. A Sergio Kresic se le agota el crédito.La grada dictó sentencia el pasado sábado. Y no fue la primera vez. Los dos últimos empates cosechados -ante el Real Unión y el colista Castellón- han disparado las alarmas en el sector mediático que sigue al equipo insular. Ubicar a Samuel de mediocentro ha sido catalogado de "registro inaudito" y el apostar por Armiche, que no contaba a principios de campaña, como una "nueva prueba de histeria" por los medios que siguen al equipo.
La grada no pierde la fe en las aspiraciones de un equipo que fue montado a base de euros. "No ascender sería un fracaso; la confianza en Kresic es ciega", resumía el presidente Miguel Ángel Ramírez la semana pasada en UD Radio. ¿Pero qué pasará si no se bate al Betis en el Ruiz de Lopera y no se convence en el Gran Canaria ante el Villarreal B?
El coste del despido del croata ralentiza cualquier movimiento. Según Ramírez, en el señalado medio, el preparador cobra "más que los tres técnicos anteriores -en referencia a Vidales, Juan Manuel Rodríguez y Juanito Rodríguez". Por lo tanto su salida supondría un gasto próximo al millón de euros.
Pero la dinámica de resultados -a pesar de la crisis solo se ha perdido un partido de las últimas cinco jornadas- tampoco ha lastrado las expectativas de ascenso. La mediocridad de la categoría permite que la UD está a menos de tres partidos de la meta. Una reacción épica dinamitaría las dudas. Sin embargo, variantes tácticas como Pedro Vega de lateral izquierdo o la conocida de Samuel como organizador no son el camino de la gloria. Kresic está contra las cuerdas, los experimentos deben acabarse. Solo él tiene la llave mágica. Su expediente es de acero.