JUAN PEDRO BORREGO
El Celta dibuja dos caras en la liga. Curiosamente, los vigueses son más peligrosos como visitantes de lo que puede desprenderse por su clasificación. Lejos de su campo, Balaídos, han sumado nueve puntos, uno más que dos de los tres equipos que ahora ocupan puestos de ascenso. Son el sexto mejor visitante de la Segunda, una amenaza notable para una UD Las Palmas que busca este fin de semana acabar con su dinámica de empates y sumar la quinta victoria del curso que le permita despedir el año con mejor cara.
Dos victorias, tres empates y tres derrotas. Si hay algo que define al Celta es su extraña regularidad tanto haciendo de local como actuando de visitante. Ese balance (2-3-3) lo lleva tanto en Balaídos como en sus desplazamientos, lo que le convierte, por ahora, en el sexto equipo que más puntos suma como visitante, mejorando en un punto lo logrado fuera por Hércules y el Real Betis, segundo y tercero, respectivamente, de la clasificación general.
El equipo de Eusebio Sacristán se desinhibe en sus salidas. Se muestra más inspirado cara al gol, ocho como visitante y siete como local, y ha encontrado en el ex amarillo Trashorras a su mejor artillero lejos de casa con tres dianas, seguido de Iago Aspas (2). Sin embargo, el diez del Celta parece haber perdido la confianza de su técnico. El lucense, a pesar de defender la continuidad de su técnico, se cayó de las alineaciones titulares en los dos últimos encuentros, precisamente en los que su equipo parece haber enderezado el rumbo con las dos primeras victorias consecutivas de la temporada.
Con esos números como visitante, al Celta sólo le queda corregirse como local para estar en la zona a la que aspira en la clasificación, la alta.
reiteración. Sin embargo, esta situación no es nueva para el Celta. La temporada pasada fue el décimo tercer mejor visitante de Segunda; y en la campaña anterior, la 2007/08, el octavo. Pero en ambas ocasiones sus números como local arruinaron los proyectos y acabó merodeando las plazas de descenso.
El sábado, en el Estadio de Gran Canaria (18.00 horas), Las Palmas tendrá una prueba de fuego. Los amarillos sólo han perdido un encuentro actuando de anfitriones. Salvar el partido se prevé como un duro ejercicio que se acentúa con la necesidad de hacerlo con una victoria. El 2-0 del curso pasado es un buen aliciente.