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Nadie hasta hoy podría imaginar que Gareth Thomas, 35 años, alto, musculado, agresivo en el juego y referente de todo un país que vive el rugby como ningún otro espectáculo fuera homosexual. Condicionado por la imagen tradicional que envuelve a su deporte, el galés ocultó durante 19 años su tendencia sexual por miedo a echar a perder su carrera. Mientras disfruta de su última etapa como profesional, al fin se libera.
"No quiero ser conocido como un jugador de rugby gay. Primero soy jugador de rugby". El ex capitán de la selección galesa ha desvelado en las páginas del periódico británico 'Daily Mail' que le gustan los hombres y ha intentado, probablemente en vano, que esta declaración no le influya en su última etapa de carrera profesional.
Esta revelación, hasta la fecha, no es común en las figuras del deporte canario. ¿Aquí no hay pluma? De momento, no se conocen casos de futbolistas o jugadores de baloncesto de primer nivel que sean homosexuales. ¿Miedo o simplemente que gobierna por goleada la arista heterosexual?.