MANUEL BORREGO
No recordaban los más veteranos seguidores del Gran Canaria una reprimenda en público tan dura como la que recibió el pasado domingo Will McDonald por parte de sus propios aficionados. Habría que remontarse a la etapa del Pabellón de Tamaraceite cuando Tony Costner, fuera de peso, sacaba de quicio incluso a sus compañeros. Al pívot de Philadelphia los hinchas isleños no le perdonaron su falta de intensidad con un proyecto que estaba casi en pañales.
El pasado domingo, como en otras ocasiones durante esta misma temporada, parecía que McDonald vivía ajeno a la dura batalla que se había establecido entre sus camaradas de vestuario y los del Cajasol. Fue sustituido tras varios despistes y el público no se calló.
La grada había tomado nota, aunque dentro del club ya lo han hecho en varias oportunidades. Dos actos de indisciplina de McDonald en estos cuatro primeros meses de competición han sido ya sancionados con sendas multas. En total, McDonald ha debido de abonar más de ocho mil euros por esas acciones, a los que habría que añadir otros sanciones de carácter leve. El primero de los incidentes se produjo durante el encuentro inaugural frente al Joventut. McDonald, quizá molesto por las decisiones técnicas de Pedro Martínez, propinó un patadón a una de las macetas que están en el túnel de vestuarios. El club no pasó por alto esa bochornosa escena por la que el pívot tuvo que abonar de su bolsillo siete mil euros después de que se le aplicara el castigo más duro (salvo la rescisión de contrato) del código disciplinario de la entidad.
La otra acción por la que tuvo que pagar algo más de mil euros y fue motivada por una ausencia injustificada del jugador estadounidense a un compromiso social de la entidad.
Esta segunda etapa del pívot de Nueva Orleans está dejando algunos sinsabores, pese a que el Gran Canaria desoyó los informes de jugador conflictivo que ya poseía y que decoró su salida del Baskonia. Al contrario, el club isleño extendió a McDonald un contrato de tres temporadas, apostando con firmeza por sus notables condiciones físicas ... cuando aparecen.
Los números del jugador en las 18 primeras jornadas de la Liga ACB no le sirven como aval: promedia 18 minutos por partido, 0.1 tapones, 2.1 rebotes ofensivos, 2.1 rebotes defensivos, 7.8 puntos, 0.5 asistencias, 2.3 faltas y tiene una valoración media de 6.5. Tampoco ha logrado instalar su nombre como pieza básica en los esquemas de Pedro Martínez y ese puede ser uno de las posibles causas de su insaciable malhumor. Con 30 años, en Gran Canaria ha podido tener la oportunidad de convertirse en jugador-franquicia, pero la realidad desnuda sus otros defectos.
El abucheo del domingo tuvo en él algún efecto, ya que al volver a la pista transformó los pitos en aplausos. Luego, hasta fue animado por la grada cuando erró un tiro libre. Las grandes aficiones no se alimentan con el rencor, sino del cariño que dispensan.