JUAN PEDRO BORREGO
A Marcos Márquez le toca el turno de luchar por la titularidad. El matador, que por primera vez en su carrera en Las Palmas se ve sentado en el banquillo por decisión técnica, dice que asume con disciplina esta condición. En 144 partidos jugados en los cuatro años anteriores, sólo en uno (tras el retorno de una baja por fractura en las costillas) se había visto en la obligación de saltar a la cancha desde el banquillo. Ahora debe afrontar el destino con otras miras "y esperar mi oportunidad" para convencer a Sergio Kresic de su regreso al once amarillo.
Márquez, sin embargo, no atisba cerca un cambio a su situación dentro de los planes del preparador balcánico. El jugador andaluz, máximo goleador amarillo en las últimas temporadas, parecía intocable en las alineaciones de los seis entrenadores que tuvo la UD antes de la llega de Kresic. Visjnic, Juanito, Sánchez Aguilar, Juan Manuel Rodríguez, Vidales y Castellano tenían fe ciega en sus servicios. Ahora, sin embargo, revive con resignación otros momentos en su carrera deportiva "en los que tampoco contaba para el técnico", pero a la vez con una parte de satisfacción porque "se demuestra que no existe una Márquez-dependencia".
La temporada pasada fue en la que él tuvo más presencia en el once titular. Sus 40 partidos jugados desde el pitido inicial mejoraban los 35 de la campaña 2005/06, los 37 de la 2006/07 y los 31 de la 2007/08. El resto de encuentros se los perdió por lesión (10), motivos personales (1) o sanción (12) y sólo en uno salió desde el banquillo tras haber sufrido siete semanas de baja. En este curso ha disputado 16 partidos como titular y el domingo fue la quinta vez que sin excusas se vio abocado a jugar desde el banquillo. La situación es extraña para él, que confiesa que "aunque no soy nada conformista, hay momentos en los que te toca vivir así".
Pero en estos instantes debe "estar tranquilo" porque además, reconoce que Saúl y Rondón "lo están haciendo bastante bien".