JUAN PEDRO BORREGO
La imagen de Pedro Martínez en el final de partido en Belgrado era elocuente. Con brazos cruzados y el cuerpo rígido de pies a cabeza, su mirada reflejaba sus pensamientos luego silenciados en la sala de prensa. El técnico, el primer responsable del rendimiento del equipo, estaba indignado y sólo se atrevió a decir tras el partido en el Hala Pionir que "felicito al Estrella Roja. Ellos han jugado un excelente partido con más energía de la que hemos tenido nosotros".
Ante un rival claramente superior en el juego, reducir la energía es catastrófico. Los amarillos, en dos días han errado en el mismo sentido, y tanto en Barcelona, donde perdieron por 50 puntos (105-55), como en Belgrado, donde lo hicieron por 30 (97-67), anotaron los récords negativos de las derrotas con mayor diferencia en la liga española y en la competición internacional, respectivamente.
Ese es un debe muy importante para una plantilla que presume aún de ser una de las más sólidas en la historia del club. Sin embargo, el conjunto de Pedro Martínez tiene desalentadoras actuaciones como las dos últimas, que llegan en un momento decisivo de la temporada.
El Estrella Roja dio una gran lección de pundonor, entrega y saber hacer. Los balcánicos, con una plantilla joven y prometedora como corresponde a su tradición, no se dejaron amedrentar por instantes de gran lucidez defensiva de los amarillos, que le permitió al Gran Canaria reducir a una expresión aceptable las diferencias de la derrota, sobre la decena de puntos.
El conjunto amarillo, por contra, pecó de ingenuidad. Pese a la experiencia de sus jugadores, calló en la trampa del ambiente y arbitraje europeo, y acabó por rendir la bandera antes de lo que se puede permitir.
Los ochenta puntos de desventaja acumulados en estos dos últimos días alimentan las dudas en torno a la consistencia de un equipo que el próximo domingo recibe a un rival directo en la lucha por los puestos de play off. El Valladolid, con cinco victorias consecutivas ha huido de la zona de abajo y se en la frontera de la noble. El conjunto pucelano será un duro rival, pero aun mayor lo será el propio Gran Canaria de no recuperar su carácter.