J. P. B.
"Si no hubiésemos inventado el Mundial de 2014, este club ya habría desaparecido". Es la confesión en voz alta de Luis Ibarra, consejero de Hacienda del Cabildo Insular de Gran Canaria y uno de los gestores del consejo de administración del club isleño de la Liga ACB. Disfrutaba esta semana del momento histórico del pase a cuartos de final de la Eurocopa de baloncesto sin olvidar la batalla económica, la que roba el sueño al accionista único de la sociedad: el Cabildo Insular. Desde noviembre pasado, su colega en la Consejería de Deportes, Óscar Hernández, anunció la inminente llegada de un nuevo patrocinador para el equipo que dirige Pedro Martínez. En marzo todas las negociaciones emprendidas, muchas de ellas realizadas en la Península por el propio Ibarra, siguen aparentemente abiertas sin que se perciba aún la posibilidad de arribar a puerto. "Espero que el equipo alcance la final four de esta competición. Eso nos ayudaría muchísimo cuando volvamos a una mesa de negociación", afirma Ibarra. "Esto no es tan fácil. Si queremos un club en la Liga ACB, que es una de las mejores competiciones del mundo, no podemos funcionar con cuatro duros".
El consejo del Gran Canaria ha enviado mensajes de tranquilidad al vestuario del equipo, que se sublevó el último viernes de febrero con la paralización de un entrenamiento como medida de protesta. Fue la gota que rebosó la paciencia de Lisandro Hernández quien, días después, arrojó la toalla junto a ocho de sus compañeros de viaje. Con independencia de los resultados que puedan arrojar las gestiones para patrocinios o copatrocinios futuros, el consejero Ibarra envía garantías de cobro de todas las cantidades comprometidas con los jugadores profesionales. "Puede haber demora, pero no habrá problemas". Sin embargo, admite Ibarra que los obstáculos comenzarán cuando el club tenga que confeccionar el proyecto de la próxima temporada, donde la entidad se obliga a captar nuevas fuentes de financiación para cubrir lo que para el Cabildo es ya inasumible. El talón de millón y medio de euros que cerraba cada ejercicio del club será historia.
"El Mundial de baloncesto nos da vida", insiste Ibarra. En otra orilla de la actualidad se sitúan ahora Lisandro Hernández, Juan Carlos Cabrera, Enrique Moreno y el séquito de consejeros dimitidos que ya han cerrado su hoja de servicios. El próximo martes se reunirán los supervivientes del consejo de administración de la entidad para aceptar la dimisión en masa presentada por el grupo que ha dirigido al club en las dos mejores décadas de baloncesto en Gran Canaria. Es la primera actuación interna mientras siguen las negociaciones con Agustín Medina, el ex presidente de la Federación Canaria de baloncesto, que es el actual candidato aspirante a la presidencia. Documentos van y documentos vienen, reuniones y reuniones en espera de la fumata blanca. "Estamos como cuando en el Vaticano es la época en que se va a elegir a un nuevo Papa", vaticina Óscar Hernández. "No hay vacío de poder. El club funciona con sus recursos, que son humildes pero muy competitivos".