E.P.
Unos cien valientes se enfrentaron ayer a la Artenara Trail, una travesía de 33 km con un desnivel de casi 2.000 metros que recorrió la vertiente más escarpada de este municipio. Un sol de agosto iluminó la cumbre isleña con insistencia y calentó la tierra de tal manera que el termómetro llegó a marcar 40 grados. No desistieron los corredores ante el panorama y desde las nueve de la mañana se puso en marcha una fila de corredores con las miras puestas en la meta.
Juan Luis Angulo se hizo con la victoria de la prueba. Sus piernas, obstinadas en hacer cumbre, completaron el recorrido con una holgada ventaja. Veinte minutos más tarde se asomó a la meta Alberto Rodríguez, mientras que la tercera plaza estuvo protagonizada por una batalla campal que se desató a partir del kilómetro 25. Pertrechados de un corazón potente y de unas piernas a prueba de fatigas, Gregorio Armas y Miguel Ángel Valderas se encaramaron a la cumbre y lucharon por ganarle minutos al reloj. El calor infernal no pudo detenerlos ni siquiera a la hora de escalar las escarpadas paredes de Guardaya. Lástima que el podio sólo tuviese tres escalones. Finalmente fue Miguel Ángel el primero en entrar en meta.
En la categoría femenina Guacimara Martín fue la primera en cruzar la meta después de un duelo con la montaña en el que la constancia ganó la partida. Mª Carmen García y Raquel Medina completaron el podio de vencedoras. Poco antes de las seis de la tarde la meta recibía al último de los campeones, José Miguel Rodríguez, que se encargó de echarle el cierre.
Esta prueba, organizada por el Ayuntamiento de Artenara y el grupo Arista -organizador de la Transgrancanaria- es la primera prueba en Canarias que opta a formar parte de la Copa de España de carreras por montañas. Tres jueces de la Federación Española supervisaron el recorrido para que se pueda proceder a su homologación. Ambos coincidieron en calificar la prueba como "una carrera muy completa con los ingredientes necesarios".
El recorrido atravesó Artenara por todas sus vertientes para ir desvelando sus encantos en cada paso. Los paisajes de este municipio abrazado a la montaña han sido calificados como Reserva Mundial de la Biosfera y ayer se convirtieron en un regalo para los sentidos. La modalidad de iniciación, con un recorrido de 10 km bajo el Pinar de Tamadaba, completó una jornada en la que la montaña fue protagonista.