BORJA VALCARCE - VALLADOLID.
La Unión Deportiva Las Palmas firmó su salida de la Copa del Rey tras ser vapuleada por el Real Valladolid en un partido en el que los amarillos dejaron las riendas del encuentro a los pucelanos y esperaron a ver qué hacían ellos con la pelota.
La primera parte fue un monólogo de los blanquiazules y Calle su referente en la punta. Tuvo hasta cinco oportunidades, además de los dos goles, para batir a Pindado. El resultado al descanso (2-1) no explicaba nada de lo que había sucedido en el primer tiempo, donde la UD se encontró en inferioridad numérica desde el minuto 20 por un penalti que Samuel cometió de forma injustificada. En ese momento, el equipo se quedaba con nueve canarios sobre el campo y Pindado, que detuvo la pena máxima.
Pareció que los amarillos conseguían meterse en el partido y le jugaban al Valladolid. Pero la sensación duró pocos minutos, puesto que uno de los tantos errores defensivos que la zaga grancanaria cometió ayer permitió a Calle robar un pase dirigido a Pindado, que cometió penalti. Esta vez el avilés no pudo hacer nada (1-0).
Los restantes 28 minutos de esta mitad transcurrieron de la misma guisa, hasta que la UD se volvió a meter en el partido tras un penalti convertido por Jorge antes del descanso (2-1).
En la segunda parte el equipo que dirigió Luna Eslava salió mejor situado sobre el campo y tuvo dos ocasiones en los primeros minutos de juego; sin embargo, Nauzet Alemán devolvió a su ex equipo a su lugar tras el lanzamiento de una falta a la que Pindado no pudo llegar.
Los amarillos trataron de volver a meterse en el partido adelantando las líneas y arriesgando muchos balones, por lo que la cascada de goles siguió aumentando hasta el definitivo 5-3.
Gran debut. El punto positivo del encuentro copero lo puso el canterano Vicente Gómez, quien debutó junto a Quiroga en competición. El joven mediocentro dio movilidad y profundidad al equipo. Supo moverse, robar balones y hacerse un gigante para los pucelanos. La guinda de su gran partido la puso con un golazo de cabeza tras un centro de Pedro y una asistencia bien calculada a éste.