EVA PÉREZ
LANZAROTE
Resistencia, Europa y ser humano. Con esas tres palabras se construye el sello Enduroman. Su logo representa a un triatleta, el mar y la rueda de una bicicleta. Su nombre evoca a la dureza y el eco del esfuerzo forma parte de su identidad.
El Enduroman nació en 1991 cuando Edgar Ette convirtió un sueño en realidad y terminó el Enduroman Arch to Arc. El reto consistía en unir Londres con París, de orilla a orilla, a golpe de mar y de zancadas y a lomos de una bicicleta. El primer paso consistía en correr 140 km entre Londres y Dover. Tras el atracón, cruzar a nado el Canal de la Mancha hasta Francia -40 km- y para culminar el reto, un paseo en bicicleta desde Calais a París de 290 km. Edgar Ette coronó la meta y de hecho ostenta el récord mundial porque paró el crono en 81 horas y 5 minutos, una marca que hasta la fecha nadie ha conseguido superar.
El triatlón ha llenado la vida de Edgar Ette hasta tal punto que pensó que debía devolverle el favor de algún modo. Su propuesta: compartir su sueño con otros triatletas. El resultado: personas de todos los rincones del mundo que se proponen retos que parecen imposibles. No pocos los tachan de locos y muchos médicos se echan las manos a la cabeza al ver cómo castigan sus cuerpos. Es difícil llegar a entender qué les empuja a seguir adelante cuando la fatiga y el cansancio piden a gritos descanso. Quizá sólo ellos puedan entender que alcanzar la meta es lo único que importa y que en el último paso que dan antes de pisar esa línea están todos los demás, desde el primero al último.
"Ten un sueño? Pide un deseo e intenta convertirlo en realidad. Da un paso al futuro, con confianza y orgulloso de ser tú mismo. Aquellos que logran alcanzar su objetivo sólo pueden ser los que creen en su sueño y lo convierten en realidad". Con esas palabras resume Ette el espíritu Enduroman.
A veces con un soñador no basta. Pero cuando se da el contagio no hay freno que valga. Félix de Andrés, triatleta y amante de este mundo, conoció a Edgar Ette y se enamoró de su proyecto. Acostumbrado a los retos no se amilanó en el intento de trasladar el Enduroman a una isla mágica como Lanzarote, dormida en su profundo sueño de lava. En 2011 se hizo realidad el primer Enduroman de Lanzarote y esta edición viene a confirmar que cuando se aúnan empeño, cariño y entrega no hay nada imposible. Al sueño de Edgar Ette y Félix de Andrés se une el de los 250 triatletas que dan sentido a esta iniciativa y el de todas las personas involucradas en la organización de un evento de este calibre. El afán de superación y la voluntad inquebrantable que están detrás de este reto lo convierten en un ejemplo de que los límites son siempre difusos y se vienen abajo cuando un triatleta cruza la línea de meta. ¿Qué pasará entonces por sus cabezas? Sólo ellos lo saben.