MARTÍN ALONSO
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Entre Boston y Nueva York hay 361 kilómetros de distancia. El trecho entre ambas ciudades, sin embargo, es más amplio, incluso inmenso, por el camino de la rivalidad. El antagonismo marca el ritmo de dos localidades orgullosas, que se miran con recelo desde la Guerra de Independencia y que han alimentado históricamente esa enemistad con cualquier excusa de por medio: los Sox contra los Yankees en béisbol; los Celtics contra los Knicks en baloncesto; los Bruins contra los Rangers en hockey sobre hielo; los Pixies contra los Ramones sobre los escenarios; Deadman contra Superman en los cómics; y los Patriots contra los Giants en fútbol americano.
La Super Bowl, el partido que decide anualmente al campeón de la NFL, enfrentará esta noche (23.00 horas, Canal+) en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis a los New England Patriots frente a los New York Giants. El encuentro, con todo el atractivo deportivo, figura también como uno de los mayores espectáculos del mundo. En el intermedio del duelo, en un show por el que han pasado los Rolling Stones, Bruce Springsteen o U2, Madonna presentará su Give me all your luvin, su nuevo single. Los expertos en mercadotecnia calculan que la emisión de la NBC superará la cifra de 111 millones de espectadores que vieron por televisión la edición de 2011.
El partido también será un duelo con cuentas pendientes, un pulso con ánimo de revancha. Hace cuatro años, en Arizona, la franquicia de Boston encajó el golpe más doloroso ante el equipo de Gotham, frente al mismo rival con el que se cruzará dentro de unas horas.
Tras completar una temporada perfecta, con 18 victorias y ni una sola derrota, los Patriots se presentaron, con Tom Brady en plan imperial, en la XLII Super Bowl como favoritos. Tal era la condición que cargaban que la editorial Triumph Books llegó a imprimir un libro titulado 19-0: La histórica temporada de campeonato de los invencibles Patriots de Nueva Inglaterra. Nada de eso sirvió para evitar la victoria de unos insolentes Giants (17-10, a 35 segundos para el final).
Tom Brady contra Eli Manning. Bill Bilichick contra Tom Coughlin. Boston contra Nueva York. Al final sólo uno quedará en pie. Y el ganador entonará bien alto su canción: o el Sweet Caroline de Neil Diamond o el New York, New York de Frank Sinatra. En juego, algo más que un partido. Una rivalidad atlántica.