VALENTÍN DE FÉLIX
Tradicionalmente ha sido tan difícil el estadio José Zorrilla como el Santiago Bernabéu para la Unión Deportiva. Un repaso somero por la historia de los enfrentamientos entre pucelanos y grancanarios deja una retahíla de derrotas, algunos empates salteados en el tiempo y ningún triunfo a las orillas del río Pisuerga. El azar del fútbol ha querido que Valladolid se haya convertido en una de esas plazas malditas donde las estadísticas negativas se superponen edición tras edición. Esta tarde, a partir de las 17.00 horas, con la Televisión Canaria en directo, los amarillos intentarán revertir ese mal fario que atraviesa la historia como una lanza.
No se enfrenta la Unión Deportiva al peor Valladolid posible para intentar doblegar los hechos pasados. Los anfitriones, terceros en la competición, andan con paso firme por la Segunda División y buscan con ahínco la segunda plaza que le posibilite el ascenso directo a la máxima categoría, el único lugar donde aliviarían su complicada situación institucional y delicada posición económica donde las deudas se cuentan por decenas de millones de euros.
Tampoco Las Palmas es el mejor adversario para los blanquivioletas teniendo en cuenta sus últimas comparecencias en el campeonato. El grupo de Juan Manuel, armado de moral y con la confianza en alza, ha tuteado a dos candidatos por el ascenso en los últimos quince días, Celta de Vigo y Almería, y encadena una interesante trayectoria en el último mes de competición, 10 de 12 puntos, que ha multiplicado el valor de un conjunto hasta entonces con el corsé puesto. El buen estado de forma de sus mejores elementos coincide con una etapa trepidante en la Liga donde se reparten los premios y los castigos de la campaña.
Cautos por las vueltas que da el fútbol, los amarillos dicen no mirar para arriba sin amarrar antes lo que pueda pasar por debajo. Ni el más pesimista de los seguidores cree que Las Palmas pueda pasar apuros en este campeonato, pero mientras las matemáticas estén sobre la mesa y la pelota viva, jugadores y entrenador estiman que todo puede pasar, aunque medien 17 puntos con el abismo. Por eso, la victoria en el José Zorrilla, bautizarlo como Nuevo Zorrilla suena ridículo cuando fue inaugurado a principios de los años 80, se hace necesaria para despejar definitivamente todos los fantasmas y engancharse al siguiente nivel.
Acostumbrado como están los amarillos a caminar por zonas pantanosas en las últimas temporadas, pelear por ocupar un lugar entre los privilegiados de la Liga tiene que sonar a música celestial en la caseta. "No vamos a quitar las ilusiones a nadie", deslizan unos; "pelearemos hasta que nos den las fuerzas", enfatizan otros, mientras, la afición del Gran Canaria ya encuentra motivos suficientes para acercarse cada quince días al estadio porque el fútbol, el espectáculo sobre el césped, ha dado un cambio radical y merece la pena. Y si se produce un quiebro a la historia esta tarde y la UD se alza con el triunfo, la recta final del torneo promete emociones intensas.
Con la plantilla al completo, e incluso Aythami en la fase final de su recuperación, Juan Manuel se enfrenta al mejor reto que tiene ante sí un preparador: elegir a los mejores entre iguales. El partidillo de entre semana avanzó que las posibilidades se inclinan a que pueda repetir el once que empató la semana pasada contra el Almería y dejó atrás con holgura al Celta de Vigo. Sergio regresa a la convocatoria de 19 jugadores.