PACO CABRERA
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Competir por la gloria desde el silencio. Trampolín de supervivencia. La saltadora Jennifer Benítez (Las Palmas de Gran Canaria, 18/10/1988), que debutó en una cita olímpica en los Juegos de Pekín (2008), espera la confirmación oficial de la Federación Española -el 9 de junio- para sellar su pasaporte para Londres. Undécima en la Copa del Mundo (en trampolín desde tres metros) y a 95 días del inicio de los Juegos, repasa su preparación con su técnico Beneharo Bonilla y critica la falta de respaldo de su club el CN Salinas.
"Los directivos de mi club me ven como un gasto; piensan que soy olímpica porque me da la gana. Nunca me han pagado nada tras quince años de militancia en el CN Salinas. Si he seguido es gracias a mi técnico [Beneharo], una persona maravillosa, y mis padres [Cayetano y Pino Benítez], que me lo han costeado todo desde 2008. Ellos saben todo lo que he sufrido", valora.
La princesa de Vecindario alterna una carga de trabajo físico notable con la piscina. Se encuentra en pretemporada. Tiene en su agenda las citas del FINA Grand Prix de Madrid (15 de junio). Sobre su presencia en Londres destila optimismo pero se centra en el trampolín. "Sólo pienso en el sacrificio y en los entrenamientos. El próximo año habrá un Mundial en Barcelona y es crucial para mí".
Su paso por Pekín le provocó una grave lesión que le mantuvo ocho meses fuera de la competición. Sufrió un slap en el hombro. Un calvario. "Se me rompió una porción larga del bíceps en el tendón. Me pusieron tres tornillos y tuve que completar un trabajo exigente de pesas".
Anécdota con Nadal
Su estreno olímpico lo afrontó con 20 años. Finalizó en la 30ª posición. Y Londres llega con aroma a venganza. "El recuerdo que tengo es imborrable, estar allí fue un lujo. Y más si analizamos que se trata de un deporte minoritario, sin ayudas de tipo económico. La ceremonia de inauguración en el El Nido fue mágica (...) Compartir conversaciones con Gasol o los tenistas Ferrer y Almagro. Hago amigos hasta debajo de las piedras, como dice mi madre, y Nadal es simpático pero supertímido. Hay que sacarle las palabras con cuchara". Esa comunión patriota en la Villa Olímpica de Pekín cautivó a Jennifer y compensó su decepción en la piscina. "La convivencia fue increíble".
Su alma guerrera le pertenece a Beneharo Bonilla. Quince años de trabajo avalan una relación de éxito. Manuel Gandarias, seleccionador nacional, encadena cuatro y un futuro de oro. En Pekín, la ecuación Jennifer-Gandarias aún no había cuajado. "En los Juegos de 2008 fue su primer año; sólo había hecho dos competiciones con él y fue complicado. No habíamos creado ese vínculo". La presencia de Beneharo en Londres ayudaría a la princesa de Vecindario en su lucha por la gloria. "Si me diesen a elegir, elegiría a Beneharo. Llevo 15 años con él; con mirarme ya sabe lo que me pasa. Pero con Manolo va mejorando".
La saltadora grancanaria cursa segundo de Medicina en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. El futuro no pasa por la piscina. "Voy a cumplir 24 años y te planteas ciertas cosas. No me veo como entrenadora ni de saltadora hasta los 40. Pienso en los Juegos de Río de Janeiro (2016) pero también en terminar una carrera. ¿Y si mañana me rompo las dos piernas? Al menos tengo algo. Probablemente me pase a Enfermería".
En su odisea, la saltadora agradece a la edil de Deportes de Santa Lucía, Ofelia Alvarado, su respaldo. Un ayuntamiento, un entrenador y sus padres. El universo de la princesa. De profesión: superviviente. Saltar es una cuestión de raza y valentía.