CIRA MOROTE MEDINA - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Que el Teide produce una fascinación instantánea estando a sus pies no es un secreto para nadie que haya podido disfrutarlo en persona. Tiene esa forma perfecta que dibuja un niño para representar una montaña. Pero no es sólo eso. Su origen volcánico hace que, de vez en cuando, surjan noticias sobre inminentes erupciones que, tras un tiempo de maduración, terminan descartándose. Ha sucedido estos días con las declaraciones de la investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Alicia García García, que, tras admitir en una conferencia en un instituto de Cáceres, que "Tenerife es nuestra gran preocupación y nuestro mayor problema", llegó a hablar de que "no pinta muy bien la situación del sistema del Teide y Pico Viejo" y de que la isla "no está preparada en absoluto para una evacuación".
Estas apreciaciones, junto a la descripción de esa posible actividad volcánica como explosiva, han causado un revuelo considerable, llegando esta información a abrir medios de ámbito internacional. Pero, ¿qué indicios científicos hay detrás de estas aseveraciones? ¿Cuál es el verdadero riesgo de que el Teide entre en erupción? ¿Existe consenso entre los vulcanólogos?
En la elaboración de este reportaje se han ido dibujando dos posturas distintas entre los expertos. De un lado, los geólogos y geógrafos de las dos universidades canarias, con Juan Carlos Carracedo a la cabeza y, de otro, un grupo de geofísicos del CSIC, con Ramón Ortiz Ramis y Alicia García como valedores.
Los primeros, que aportan numerosos datos, son categóricos a la hora de explicar que "no se puede predecir la erupción de un volcán, pero sí es posible hacer una detección precoz". Para ello, deben existir una serie de indicios que, ni de lejos, se están produciendo o se han producido en los últimos años. Los segundos, a los que, a pesar de numerosos intentos, ha sido imposible localizar estos días, atienden a mediciones sísmicas cuyos resultados han sembrado serias dudas entre la población, como sucedió en 2004, cuando se llegó a predecir una erupción para octubre o noviembre, que, al final, quedó en nada.
En el trasfondo de todo esto, parece haber intereses económicos y políticos que sobrepasan el ámbito científico y que tienen que ver con la captación de fondos para proyectos e instituciones relacionadas con el volcanismo. En consecuencia, es frecuente que se produzcan mensajes contradictorios e incongruencias. Así se demuestra en el ensayo Análisis de los riesgos geológicos en el Archipiélago canario: Origen, características, probabilidades y tratamiento , de Carracedo, Pérez Torrado, Rodríguez Badiola, Hansen Machín, Paris, Guillou y Scaillet, que se puede consultar en el Anuario de Estudios Atlánticos 2005 .
En este artículo se recogen palabras de Ramón Ortiz Ramis y su colaborador en el departamento de Volcanología del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Vicente Araña Saavedra, en las que señalan textualmente: "Todo el trabajo realizado, petrológico, geoquímica de fluidos, geofísica, etc., indica la ausencia de cámaras magmáticas en condiciones de producir erupciones de carácter explosivo en un volcán central, el Teide. Los riesgos son magnificados por los medios de comunicación y grupos de pocos escrúpulos que piensan que exagerando el peligro pueden obtener mayor financiación y promoción".
Estas palabras son de 1994. Pues bien, diez años después, durante la falsa alarma que dejó en entredicho la credibilidad y la buena fe de numerosos responsables políticos y algunos científicos, estos mismos autores reivindicaban "una posible erupción del Teide (que ahora 'burbujea')", y alertaban de que "hay que prepararse para el peor escenario posible", acusando a las autoridades de no tomarse en serio la posibilidad de una erupción catastrófica.
Fue el propio Ortiz el que habló en aquellos primeros momentos de "grupos sin escrúpulos buscando mayor financiación y promoción", y es precisamente su equipo de trabajo el que ha obtenido numerosas subvenciones para analizar el corazón del Teide desde el punto de vista geofísico.
Estos trabajos, según investigadores como Francisco Pérez Torrado, coordinador del grupo Geovol de la ULPGC, al que pertenece Juan Carlos Carracedo, no han dado, aún, los frutos esperados. "El observatorio hawaiano hace ya quince años que conoce a la perfección el sistema magmático de sus volcanes. Los geólogos podemos intentar reproducir la historia geológica de un volcán y, a partir de ahí, saber cómo podrá ser su comportamiento futuro. De acuerdo a esto, atendiendo a la historia geológica, parece que, hoy por hoy, el Teide se está estabilizando y no es peligroso. Pero claro, internamente los geólogos no podemos llegar, eso tienen que hacerlo los geofísicos. El problema es que llevan años pidiendo proyectos y dándoles proyectos millonarios y siguen sin definirnos cómo es la cámara magmática", asegura Pérez Torrado, que espera como agua de mayo los resultados de estos trabajos.
El geólogo pide "que se pongan de una vez de acuerdo los geofísicos y que nos definan bien cómo es el sistema magmático alimentador del Teide, y que no estén lanzando mensajes contradictorios, porque, tan pronto el Teide va a reventar en 2004, como luego nos olvidamos".
Una de las cuestiones que vale la pena aclarar es que "a escala geológica (centenares de miles o millones de años) las pautas pueden cambiar drásticamente, pero no a escala humana (cientos o miles de años a lo sumo), en que puede suponerse como científicamente muy probable que la frecuencia, localización y tipo de las erupciones volcánicas sean muy similares", según se lee en el artículo anteriormente citado.
Unido a eso y en cuanto a la preocupación expresada por Alicia García por la escasa preparación de Tenerife para una evacuación, Pérez Torrado es meridianamente claro. Por un lado, las erupciones históricas del Teide (últimos 500 años) han sido efusivas, eso quiere decir que no son explosivas. En cualquier caso, ambas son detectables de manera temprana. "Da todo el tiempo del mundo para la evacuación. Es más, iríamos todos allí a ver la erupción. Incluso si es explosiva, siempre daría tiempo de detectarla. Yo pongo siempre un ejemplo. Es como una mujer que quiere saber cuándo se quedará embarazada. El médico le preguntará cuándo le ha venido la última regla, le dará una serie de consejos, pero no podrá darle una fecha. Lo que sí puede hacer es detectar tempranamente el embarazo, una vez ya está embarazada. Lo mismo pasa con el volcán, que tiene que mostrar, digamos, síntomas de embarazo para poder hablar de una posible erupción".
Pero, ¿cuáles son estos síntomas de embarazo geológico? "En La Palma, meses antes de la erupción del Teneguía, se registraron temblores perceptibles por la población", recuerda Pérez Torrado. Pero hay más. Según el mismo artículo publicado en el Anuario de Estudios Atlánticos 2005 , los indicios son "fáciles de observar y registrar: sismicidad creciente en intensidad, frecuencia y proximidad a la superficie, deformaciones y agrietamiento del terreno, cambios en la temperatura del suelo, de la composición y volumen de emanaciones gaseosas, etc.".
En lo que sí coinciden ambas posturas es en que, en estos momentos, el Teide es el volcán al que más atención se presta desde el punto de vista científico, aunque no es el más activo. Esto se explica porque las catástrofes naturales se miden a escala humana y el riesgo aumenta en Tenerife por la densidad de la población.
LAS CAÑADAS DEL TEIDE.
"El volcanismo más activo está localizado en la parte occidental del Archipiélago, en consonancia con el proceso de punto caliente que han originado escalonadamente en el tiempo las diferentes islas. En consecuencia, es posible (y necesario) concentrar el estudio y vigilancia del peligro eruptivo principalmente en las islas de La Palma, El Hierro y Tenerife, particularmente en sus rifts o dorsales activas", explican los científicos de Geovol, que aclaran más adelante que "los datos disponibles apuntan a que el complejo volcánico del Teide, el único de Canarias que podría dar erupciones con una cierta explosividad, está en fase terminal y en proceso de progresiva estabilización".
Se da una circunstancia curiosa en cuanto a las mediciones sísmicas que reflejan en su artículo los profesores Carracedo, Pérez Torrado, Rodríguez Badiola, Hansen Machín, Paris, Guillou y Scaillet. Al parecer, "se da la paradoja de que en Canarias haya un centro geofísico oficial, dependiente del Instituto Geográfico Nacional, para atender una sismicidad que en realidad no existe (la asociada a bordes de placa y grandes fallas de la España peninsular), mientras que carece de medios adecuados para el estudio de la sismicidad asociada al volcanismo (en principio en toda Canarias), siendo precisamente Canarias la única región con volcanismo activo de España".
Para evitar más confusiones, falsas alarmas y mensajes contradictorios, los científicos antes mencionados piden "un cambio en la densidad y geometría de la red de estaciones sísmicas". Pero también consideran que es necesario "evitar los localismos invirtiendo la tendencia mostrada y en vez de hacer cada vez más local el asesoramiento y la toma de decisiones, extenderla incorporando como asesores, no solamente expertos nacionales, sino algún conocido experto internacional".
PELIGROS DE LA POLÍTICA. En cuanto a esa gestión local de la que habla este grupo de expertos, el Cabildo tinerfeño podría ser un ejemplo. Hace unos días y respondiendo a las declaraciones de Alicia García, el presidente de la corporación insular, Ricardo Melchior, llegaba a asegurar que no hay riesgo de erupción volcánica en el Teide, como si de un geólogo se tratara. Estas declaraciones son, al menos, llamativas, cuando fue Melchior quien llevó la nave de la falsa alarma de 2004, en una cuestión que, por su propia naturaleza, debía ser contrastada con distintos científicos especialistas en tan delicada materia. Y es que todo este embrollo podría tener como trasfondo la creación del Instituto Vulcanológico de Canarias. Sería bueno y urgente que, a la vista de los desacuerdos que existen entre científicos y el solapamiento de proyectos e instituciones encargados del volcanismo, se unificaran criterios y se contara con todas las voces autorizadas, sin excluir aquellas que, quizá, no son políticamente correctas o afines a determinados intereses.
Por lo pronto, baste decir que las declaraciones de Alicia García han abierto el periódico sensacionalista The Sun en Reino Unido que habla de una erupción volcánica masiva en Tenerife, según ha publicado La Opinión de Tenerife . ¿A quién puede beneficiar semejante noticia?