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HEMEROTECA » |
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MARÍA JESÚS HERNÁNDEZ.
- El próximo martes recibirá la Medalla de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria por los destacados servicios prestados durante su etapa como presidente del Consejo Social (1994-1998). ¿Qué supone para usted este reconocimiento?
- Socialmente es importante porque te da un prestigio enorme, y personalmente también, porque en estos momentos, cuando uno va llegando a una edad, las cosas van cayendo y el que te reconozcan un trabajo realizado te da una moral para volver a tener un segundo aire, como dicen los boxeadores. Yo ni la busqué, ni la esperaba, ni la soñaba, pero cuando viene te sientes muy satisfecho.
- Usted ha sido una de las personas que lucharon en primera fila por la creación de esta Universidad. ¿Qué destacaría de aquella etapa?
- Fue un proyecto precioso, no de una persona ni de un grupo, sino de miles de personas. Yo empecé a trabajar en este tema hace 26 años, desde 1983. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria empezó en el 89, con lo cual estuvimos seis años luchando organizadamente desde la Fundación Universitaria, que la dirigía en aquel momento un hombre entrañable y de una gran capacidad que era don Juan Díaz Rodríguez. En 1983, el entonces presidente del Cabildo Fernando Jiménez, nos reunió a todos los que estábamos luchando por conseguir la Universidad y nos convenció de que había que crear una Fundación para canalizarla. En esa reunión, Jiménez me propuso presidir la Fundación, yo le dije que no estando don Juan pero que iba a ir con él de vicepresidente si me aceptaba y así fue. Fueron unos seis años muy duros hasta que logramos la Universidad.
- Después de su etapa en la Fundación Universitaria, volvió a ocupar un papel relevante en la ULPGC como presidente del Consejo Social en la última etapa de Rubio Royo. ¿Qué le llevó a embarcarse en semejante aventura?
- Mi época final en la Fundación coincidió con un momento personal muy duro, que fue la muerte de una niña de 12 años con leucemia y entonces hubo algún bache en mi colaboración. Pero posteriormente, estando Octavio Llinás en la presidencia del Consejo Social, me incorporé al grupo con él en representación del Gobierno de Canarias. Octavio, que hizo un papel muy brillante no quiso seguir, me presenté y salí elegido por unanimidad y allí estuve cuatro años con Paco Rubio, al que le dije que yo iba solamente por ese periodo. Después me pidieron que siguiera, pero me negué porque había dedicado un momento tan pleno a la Universidad que tenía que volver a mis temas personales y empresariales.
- ¿Qué destacaría de su trabajo al frente del Consejo Social?
- Yo cogí el relevo de Octavio Llinás, cuyo trabajo se centró fundamentalmente en consolidar la Universidad, porque esta Universidad se consiguió, pero consolidarla llevó mucho tiempo ya que había fuerzas muy potentes que querían quitarla. Cuando yo llegué uno de los problemas con los que me encontré fue el atraso en la Administración, y con el gerente de la ULPGC entonces, Miguel Suárez de Tangil, que fue un hombre brillante, acordamos como prioridad absoluta ponernos al día, porque si no teníamos la información administrativa al día estábamos perdidos, y tanto eso como dejar los presupuestos aprobados fue nuestro objetivo. Cuando nos marchamos en el 98 la administración estaba al día y cerramos en diciembre el presupuesto del año siguiente. Ése fue el logro mayor.
- ¿Alguna vez existieron discrepancias entre el Consejo Social y el equipo de gobierno de la Universidad?
- Cuando se crearon los Consejos Sociales, los rectores en general reaccionaron mal porque les parecía que era un interventor que les metían en la Universidad. Paco Rubio no, él reaccionó estupendamente, concibió el Consejo Social como la figura ideal para unir a la universidad y a la sociedad, y tal es así que yo tomé posesión como presidente del Consejo Social en el mismo acto público que él como rector, en Tomás Morales. Eso, los mismos presidentes de los Consejos Sociales nos decían que era único en España. Nosotros llegamos y dijimos que cada uno iba a hacer lo que sabía. Entonces Paco me dijo: tú como estás acostumbrado a manejar dinero maneja dinero, y la verdad que se hicieron obras sin que hubiera la menor crítica ni duda de corrupción. Y sigue siendo una característica de esta Universidad la buena relación de los rectores con los presidentes del Consejo Social y de la Fundación Universitaria y ése es uno de sus mejores patrimonios, que nunca ha pedido ni debería perder.
- En el terreno financiero, ¿cómo se llevaba el desequilibrio presupuestario con respecto a la Universidad de La Laguna?, ¿cree que sigue existiendo?
- Siempre ha habido una tendencia a favorecer a La Laguna, pero entendíamos que nuestra misión era hacernos querer y a base de diálogo nos quisieron. Yo creo que ese desequilibrio cada vez va siendo menos, a lo mejor existe un punto en concreto en estos momentos pero yo no lo sé. En mi etapa al frente del Consejo Social se veía a nuestra Universidad empezando y la otra consolidada, sin embargo hoy no se ve tanta diferencia a pesar de los años que la separan, inclusive, hay una anécdota porque en aquella época hicimos una reunión un tanto "secreta" en Tenerife los dos Consejos Sociales, y cuando expusimos lo que estábamos haciendo nosotros, el presidente del Consejo Social de Tenerife nos dijo: "Ustedes están en primera y nosotros en tercera división", porque las relaciones entre ellos con el equipo de gobierno de La Laguna no iban bien.
- Como empresario, ¿cree que la oferta de titulaciones de la Universidad está acorde a la realidad social?
- Siempre hay un desequilibrio porque las estructuras universitarias son un poco rígidas y tardan un poco en reaccionar. En el caso de la ULPGC yo estoy convencido de que teniendo el Consejo Social que tienen aquí dirigido por Lothar Siemens, y la Fundación Universitaria presidida por Manuel Campos, las necesidades de la sociedad van expresándose muy bien y se irán adecuando. Hay una tendencia a resolver las cosas.
- En el ámbito de la financiación, la captación de fondos privados es una de las asignaturas pendientes de las universidades canarias. ¿Qué hay que hacer en este sentido?
- En esto queda mucho camino, como le queda camino a la Iglesia para resolver el mismo problema. Es una cuestión de cultura porque durante mucho tiempo la universidad estuvo un poco de espaldas a la sociedad, inclusive la investigación, y hay que reeducar o definir el camino para que la universidad produzca cosas útiles para la sociedad porque eso va abriendo puertas. Muchas empresas contratan con la Universidad para buscar soluciones a sus problemas, y eso es lo que va acercando la financiación privada.
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