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ANTONIO G. GONZÁLEZ / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA - ¿Cuál es a su juicio, y en síntesis, la evolución de la universidad grancanaria en estos veinte años? ¿Ha aprovechado su juventud para establecer un modelo nuevo, dinámico, o ha reproducido los vicios burocratistas y academicistas habituales?
- Cuando se creó la Universidad de Las Palmas se crearon también otras muchas universidades en el país, como las de Almería, Jaén o Castellón, en fin, es decir, que forma parte de una oleada de creación de universidades en España. Y, en efecto, a pesar de que su creación fue relativamente reciente, no se ha podido librar, en general, de los vicios del burocratismo, aunque buena parte son impuestos. Las estructuras están establecidas desde el nivel estatal y muchos procedimientos se aplican a todo el país, por lo que no hay manera de evitarlos. De modo que aunque se quiera en muchos aspectos es imposible innovar desde la propia universidad. Se pudo innovar muy al principio cuando se planteó la necesidad de captar catedráticos, a los que hubo de convencer para que vinieran, aunque entonces aún no era la universidad de Las Palmas. Pero esto luego no se ha podido hacer. Y, bueno, otro hándicap compartido con la Universidad de La Laguna es la ultraperiferia.
- Sin embargo, teóricamente en la sociedad de la información la universidad debiera ser un espacio en el que la ubicación física pierde importancia.
- En lo que respecta a la circulación de la información sí, pero de las personas, no. El conocimiento se puede adquirir donde sea, pero la experiencia de las personas, no. Entonces la investigación, por ejemplo, se produce a menor escala. Ésta es una universidad a la que muy pocos catedráticos han venido teniendo ya la cátedra ganada fuera. Sólo conozco a tres, y la universidad grancanaria tiene muchos catedráticos.
- ¿Entonces la ULPGC no está en la ruta para carrera 'estrella' universitaria?
- Podría estar en ese camino, pero desgraciadamente no se ha impulsado por parte del Gobierno [canario], ahora que las competencias se han descentralizado y una serie de actuaciones son ya posibles [para evitar esta situación desde la gestión autonómica].
- Sin embargo, usted es catedrático significado a nivel nacional; de modo que no todo aquí es de segundo orden.
- Pero es que no estoy diciendo que aquí sea todo de segundo orden, sino que la experiencia que se ha tenido es una experiencia muy local. Todo lo más se utilizaba, sobre todo antes, por ejemplo a la Universidad de La Laguna para sacar la cátedra con el fin de luego buscar el traslado a otras de la Península, y hacer la carrera. Antiguamente uno sacaba la cátedra y cuando quedaba una plaza de catedrático vacante en otra universidad se convocaba concurso de méritos para quienes ya eran catedráticos en el resto de España y al que lo ganaba le daban el traslado. A mí, por ejemplo, en 1978 o 1979, gracias a las gestiones de Lorenzo Olarte, que entonces era asesor en La Moncloa [de Adolfo Suárez] me convencieron para que me trasladara desde Zaragoza, en donde estuve diez años de catedrático, para dirigir el Colegio Universitario de Las Palmas [que agrupaba a facultades entonces dependientes de la Universidad de La Laguna en Gran Canaria, entre ellas Ingeniería]. Lograron que La Laguna crease una cátedra de Ingeniería en Las Palmas y me la dieron. Fue cuando montamos el laboratorio de cibernética e informática, que lo financió el Cabildo, y compramos el primer ordenador que tuvo la Universidad, en fin... De modo que antes la movilidad era casi forzada, si se quería progresar en la universidad española. Pero esto no cogió de lleno a la ULPGC, a la que afectó la nueva ley universitaria, que ha limitado muchísimo la movilidad.
- Pues es un paso atrás.
- Un paso atrás. La movilidad nacional se ha limitado. Y este hecho ha sido especialmente perjudicial para la universidad periférica. Porque si aquí no vienen catedráticos de fuera, con experiencia, pues...
- ¿Y qué actuaciones autonómicas son, como decía, posibles para evitarlo?
- Pues, fomentando realmente, es decir, financiando la salida de los profesores canarios a centros de investigación foráneos para que adquieran experiencia y garantizando que a la vuelta conservan su puesto.
- En el ámbito específico de la investigación ¿no hay ya más margen para la deslocalización o ubicuidad geográfica, sobre todo cuando en la periferia se reúnen condiciones especiales, por ejemplo, Canarias con la biología marina, la astrofísica, quizás las energías alternativas?
- Sí, aquí también, pero sigue siendo difícil porque normalmente los polos de investigación importante en la periferia son pocos. En Canarias tenemos el Astrofísico, ahora se va a crear el foco de Taliarte, que puede ser muy potente en ciencias marinas. Y más cuando hay algunas personalidades de impacto que actúan como polos de atracción. Pero si se saca la media de la universidad, pues es baja. Y, claro, normalmente la calificación que se otorga a las universidades [como centros de investigación] es la media general, lo que siempre nos va a perjudicar, porque las universidades canarias podrán ser punteras en algo, pero no en todo, claro está.
- ¿Y en qué lo es la ULPGC?
- Hay grupos de investigación pequeños pero muy buenos, y que han logrado ocupar una posición internacional sobre todo en proyectos en colaboración. Los hay en telecomunicaciones, veterinaria, con Antonio Fernández, o en medicina. Sí que los hay.
- ¿Y su campo cómo ha ido? Porque en principio computación o cibernética en un lugar donde no hay tejido industrial, más que para transformación agroalimentaria, es decir, que es básicamente ajeno al valor añadido, deberían estar a la cola del país, poco menos.
- Bueno, de eso quería hablar, porque, en efecto, las grandes inversiones tecnológicas que hacen las empresas en España, cuando las hacen , son el entorno de Madrid, Barcelona y Bilbao. Y fuera de ahí se desplazan como mucho dentro de la Península a lugares periféricos con apoyos muy fuertes de los gobiernos locales para que se desplacen. Estoy pensando ahora en Málaga...
- Pues Las Palmas de Gran Canaria es como Málaga en términos de volumen de ciudad, estructura productiva.
- Claro pero con un apoyo muy fuerte, insisto. Pero pare de contar, ni siquiera Valladolid, con toda la industria que tiene, sobre todo del automóvil, tiene investigación.
- ¿Entonces la investigación en Canarias es sobre todo conceptual o se trabaja en aplicaciones para el exterior?
- Fundamentalmente son cosas conceptuales y aplicaciones no industriales, salvo en algunos proyectos de pequeño calibre o, insisto, cuando se entra en colaboraciones. En mi caso, sí tengo que estar orgulloso de una aportación importante a Gran Canaria y a la ULPGC ésta es haber consolidado veinte años de Eurocast [congreso anual que congrega a la flor y nata de la computación].
- ¿Y por qué no se ha concretado en un gran centro de investigación en computación? ¿Qué hay de la teoría del entorno agradable? ¿No le
es atractivo a un genio finlandés, poniéndole medios, trabajar en meses de invierno en las Islas, a veinte grados, e irse un rato a la playa?
- Desde luego que lo es. Y los hemos tenido. Siguen viniendo en periodos cortos a terminar un libro, dirigir seminarios. Pero lo hacen en sus años sabáticos. En la situación actual de financiación proponer atraerlos por periodos más largos es un cuento. Ha habido ideas. De hecho se fundó el Centro Internacional de Computación y se construyó el edificio, pero la financiación comenzó a decaer hasta hacerlo imposible. Hoy es un instituto universitario, que dirijo. Pero tenemos aún las relaciones internacionales necesarias, y hay gente dispuesta a a venir.
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