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CIRA MOROTE MEDINA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA La difícil coyuntura económica que todos estamos sufriendo hace que muchas personas echen la culpa de la crisis a los inmigrantes, de ahí que pasen cosas como la de Vic, pero ese es un discurso xenófobo que no se ajusta a la verdad". Así de claro lo tiene Isabel Alfaro, presidenta de la Casa de Bolivia en Las Palmas de Gran Canaria y de la Federación de Mujeres Latinoamericanas, con respecto a la negativa de algunos ayuntamientos peninsulares a registrar a los inmigrantes sin papeles en el padrón.
"La verdad es que en Canarias no hemos tenido ningún problema para empadronarnos, tengamos o no la residencia legal en el país", revela Theodore Blaise, presidente de la Federación de Asociaciones Africanas en las islas. Para él es un hecho que "toda persona tiene derecho a la educación y la sanidad y para eso es necesario constar en la lista de un municipio". Blaise cree que las restricciones pueden tener una base electoralista. "Quieren llamar la atención a los medios, porque saben que legalmente no pueden negarse".
Isabel Alfaro afirma que "por las normas de la regularización es vital el empadronamiento desde el momento en que el inmigrante llega al país". Para la boliviana, los argumentos segregacionistas no tienen ningún sentido, ni siquiera poniéndose en un punto de vista egoísta. "Está comprobado que donde hay más inmigración el Estado da más subvenciones. Nosotros tenemos estadísticas y son muy pocos los inmigrantes que piden ayudas públicas, más bien venimos aquí a trabajar. Además, hay mucho inmigrante en el paro, así que eso de que les quitamos el trabajo es simplemente falso".
Las asociaciones de inmigrantes recomiendan a sus asociados y compatriotas que se empadronen. "Incluso por si se te pierde el pasaporte. Lo primero que te piden es el certificado de empadronamiento", asegura Alfaro.
RECUENTO. El profesor de Sociología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Aniano Hernández recuerda que el padrón es sólo "el reconocimiento de la residencia en un municipio de España. Es un registro administrativo que sirve para el recuento oficial de la población, en base a la cual se planifican todos los servicios públicos".
Para el sociólogo "es impensable que las personas que viven en un municipio no estén registradas. No puede ser unos cuantos sí y otros no, unos que vinieron antes y otros después. Eso era en otra época, en la época medieval, o en la Antigüedad clásica cuando sólo se contaba a los libertos".
En el caso de España, explica el experto, "es un registro de carácter vivo. Eso significa que si te das de baja en un municipio y de alta en otro, automáticamente esa información se centraliza, a través del INE, y eso queda registrado para evitar duplicidades".
Pero, a pesar de que "el padrón se ha depurado mucho y funciona muy bien en nuestro país", existen lo que Hernández llama "perversiones". "Estos ayuntamiento argumentan que se producen casos como que se empadronan 50 inmigrantes en una misma vivienda, los llamados pisos patera, pero históricamente hay trampas que se han cometido por agentes locales que también hay que considerar". El sociólogo asegura que "hay todo tipo de falsedades y picardías. Hace quince años ya detectábamos estas cosas y otras peores. Por ejemplo, la utilización del padrón para aumentar la población del municipio y pedir subvenciones; el mantenimiento de personas fallecidas; el doble empadronamiento en épocas electorales, para comprar votos...". Todo esto parece estar superado "gracias a las tecnologías de la información".
Aniano Hernández está convencido de que empadronarse no puede perjudicar al inmigrante que no esté regularizado. "No quiere decir que se hagan visibles para las autoridades encargadas de controlar su entrada al país, porque para eso está la Ley de Protección de Datos, la policía no tendría por qué tener acceso al padrón", argumenta.
El también sociólogo Miguel Guerra destaca que, "incluso poniéndonos en la perspectiva de los más conservadores, el padrón es fundamental por una cuestión de seguridad". Hernández, de acuerdo con esta apreciación, añade que es, posiblemente, "el sistema de información más actualizado respecto a la identificación y la localización de las personas. Ni siquiera la policía dispone de un registro domiciliario tan al día".
En cualquier caso, ambos insisten en que "el padrón no da derecho a nada, simplemente te hace visible para un municipio, lo que, eso sí, te da derecho a acudir a un centro de salud o a poner a tus hijos en un colegio, que son derechos fundamentales de todas las personas". Hernández agrega, tajante: "No podemos tener a los inmigrantes como ciudadanos fantasmas, como si no estuvieran aquí".
El sociólogo, igual que piensan las asociaciones de inmigrantes, cree que los límites que pretenden imponer las corporaciones de Vic o Torrejón de Ardoz tienen su origen en una mezcla de "política de cierre de fronteras por la crisis y electoralismo. Lo que es meridiano es que un municipio no se puede creer dueño de su suelo, porque pertenece a una región y a un Estado. Es ridículo pensar que se puedan gobernar solos. Y, además, ilegal".
En los tiempos de vacas flacas las miradas mezquinas siempre se vuelven hacia el eslabón débil de la cadena, en este caso, los inmigrantes sin residencia.
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