|
|
|
HEMEROTECA » |
|
El misterio de la desaparición de Sara Morales es un puzle que mantiene en vilo desde hace tres años y medio a los agentes que investigan el suceso. Tanto es así que la Jefatura Superior de Policía en Canarias ha creado una unidad, el G.E.S. (Grupo Especial Sara), que desde las primeras horas de aquel 30 de julio de 2006 hasta la actualidad ha trabajado en 70 líneas distintas de investigación, tomado declaración a más de 600 personas e indagado pistas incluso en Amsterdam, donde una pareja de turistas canarios creyó ver hace un tiempo a Sara con un señor de mediana edad, cenando en un restaurante. Parecía cierto, como otras tantas informaciones que han llegado en los últimos meses, pero resultó ser tan falsa como la estafadora que acudió a casa de los padres de Sara, con dos quesos de regalo, asegurando que había hablado con la niña en Tenerife.
Este complejo y cruel rompecabezas se trata de ordenar en dos o tres despachos de la Supercomisaría, en Las Palmas de Gran Canaria, donde ordenadores, decenas de cajas, cientos de carpetas y muchos mapas dan fe de que, a día de hoy, Sara Morales sigue siendo una prioridad para los agentes. Allí, Sara sigue estando viva.
En la semana que la familia de la niña desaparecida ha reconocido, por vez primera, que la menor puede estar muerta, y así han solicitado a los policías que la busquen, poniendo en duda incluso que se esté haciendo todo lo que está en sus manos por encontrarla, dos de los máximos responsables de la investigación no sólo justifican las declaraciones de los familiares, "sino que los comprendemos", dicen.
Estos dos agentes son, casi con seguridad, los que más y mejor conocen el caso de Sara Morales y creen que "hasta bien se ha portado la familia con todo lo que han tenido que soportar. El hecho de que la madre, Nieves Hernández, pida que se busque a la niña muerta es una muestra, durísima, de lo que están pasando en esa familia, y pienso que es hasta positivo para ellos que admitan también esa posibilidad, aunque usted comprenderá", añaden, "que, como es normal, desde el primer momento ese factor se ha barajado en la investigación. Cuando hemos trabajado con excavadoras y el Ejército, ¿qué creen que buscábamos si no? Lo que pasa es que trataremos siempre de ser lo más amables posible con Nieves y su marido, y evitarles así, si podemos, angustias y disgustos innecesarios".
LAS FALSAS 'SARAS'. Los investigadores reconocen abiertamente que "Sara es el caso que nos quita el sueño", y admiten, además, que "ha habido momentos de la investigación en que hemos estado seguros de estar muy cerca de conseguir resultados. Al final se trataba de una sospecha incorrecta, la línea de investigación se agotaba o el sospechoso no se encontraba en la Isla en aquellos días, por citar sólo algunas conclusiones. Recuerdo cómo uno de los días de mayor emoción cuando nos avisaron desde un centro de menores sobre una chica, muy parecida físicamente a Sara, que había llegado en estado de shock, no articulaba palabra y sin DNI. Pensábamos todos que era ella y al final..."
En la pantalla del ordenador muestran la foto de aquella presunta Sara, que tantas alegrías habría dado si se hubiera tratado de la verdadera. "Cuando vimos la foto, pues nos llevamos una decepción, claro", se sinceran. Otra jornada complicada de digerir, recuerdan ellos, fue cuando corrió como la pólvora que la niña estaba en la playa de Las Canteras. "Piensas ¡cómo va estar en la playa de Las Canteras! Pero, de repente, llegamos y vemos que la chica era parecidísima... Nos sorprendió hasta a nosotros y también nos lo creímos..." Al final, tampoco era la niña guapita, de sonrisa amable y dos trabas en el pelo que ha pasado a formar parte del día a día de todos los canarios, en especial de los habitantes de Gran Canaria, presente siempre desde los carteles que inundan la isla.
"Cuando han venido compañeros de otras unidades desde la Península nos repiten mucho el tema de la solidaridad y la implicación de la sociedad de la Isla. Reconocen que no habían visto nada así", dicen sobre la empatía, real, que existe en la sociedad de las Islas y que también siente la madre de la menor, que vaya a donde vaya recibe el apoyo y el cariño de todo el mundo, que la reconoce.
Cierto que muchos han tratado de aprovecharse de la bondad y la desesperación de los Morales Hernández, "pero el torrente de información que nos ha llegado es inmenso", dicen los policías. "La colaboración ciudadana ha sido y está siendo excepcional. Todavía hoy siguen llegando informaciones por numerosas vías", explican los agentes, que, a priori, dicen no descartar ninguna "si tiene lógica".
Un detalle que quieren dejar claro es que "no creemos en videntes y cosas así". La seriedad que requiere un asunto como el de la desaparición de Sara, "catalogada", dicen, "como desaparición de alto riesgo", no les permite frivolidades de ese tipo, y respetan "el pálpito" que ha sentido la familia sobre la posibilidad de que, como le ha informado un anónimo, la niña esté enterrada en un viejo depósito, próximo al barrio de La Paterna y al centro comercial La Ballena, "pero si alguien me viniera y me dijera mañana que Sara está debajo de aquella piedra, la levanto y está la niña, por muy vidente que sea lo primero que hago es ponerle los grilletes. Si alguien supiera dónde está Sara", asegura este agente, "la lógica nos lleva a pensar que o la ocultaban ellos o conocen a quienes lo hicieron y lo han escondido, que también es un delito".
Eso no significa que no se vayan a realizar diversas excavaciones en las próximas semanas en ocho puntos de la Isla, incluido el lugar donde solicita la madre de la niña, "para continuar descartando posibilidades. Todo el mundo recuerda las excavaciones en la zona de El Rincón, pero hemos hecho excavaciones e inspecciones en muchos otros lugares, desde Fontanales al barranco de Güi-Güi pasando por los de Azuaje, Barranco Hondo, el Guiniguada... sin que nadie se enterase de nada. Ni la prensa. Hemos rastreado todos los lugares de la Isla a donde se puede acceder con coche, viajado a Lanzarote y Tenerife... Cuando la gente dice 'cómo no va aparecer, con lo pequeño que es esto, que es una isla', me dan ganas de preguntarles si han salido alguna vez de Las Palmas", confiesa, incómodo, sobre quien dude del tesón que continúan poniendo en la niña Sara, que cumplió 18 años el pasado mes de enero, otro factor que, para la investigación, no es sino un detalle más.
"A Sara Morales no se la va a dejar de buscar nunca. Ni porque tenga 18 ó porque tenga 28. Se trata de una desaparición, de una menor en el momento que se produjo y, posiblemente, sea también uno de los casos más complejos de los que se han investigado en esta comisaría, donde hubo un momento dado en que prácticamente todos los agentes estaban vinculados al caso. Precisamente por eso", prosigue, "no se va a abandonar jamás, hasta que sepamos dónde está la niña y pillemos a quien tengamos que detener. Ésa sí que es la realidad del caso Sara Morales: no pararemos".
Actualmente trabajan en el caso 25 agentes, adscritos a la brigada de la Policía Judicial, a la Unidad de Delincuencia Especializada y Delitos Violentos y al Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Las Palmas, "pero esa cifra va variando dependiendo de las necesidades", explican después de enumerar la colaboración que han recibido de distintas unidades especializadas, llegadas a la Isla para investigar sobre lo que ya habían investigado los agentes canarios. "Puede parecer una pérdida de tiempo pero gente nueva, con una visión distinta, puede detectar algo que a nosotros se nos haya escapado. ¡Ya nos gustaría que sucediera eso! Lo cierto es que tras revisar toda la información, de nuevo, llegaron a las mismas conclusiones que nosotros".
Responden con boca pequeña que sí existen sospechosos: "Han existido y existen, y otros que lo eran, pues ya no lo son tanto". El secreto profesional y la prudencia, sumados al secreto sumarial dictado por el juez -"la verdad es que colabora mucho con todo lo que le pedimos", dicen sobre Alberto Puebla-, les obligan a mantener la boca cerrada, aunque una pila de cajas y carpetas, con el nombre Sara y acompañadas de anotaciones, más nombres, listados o etiquetas tipo 'Sara Internet', algunos CD sobre la mesa o un enorme mapa con anotaciones reflejan mucha actividad en estos últimos días en torno al caso.
"Hemos detectado 20 pozos y galerías que hasta hora eran desconocidos pa-ra casi todo el mundo y que no se señalaban en los planos", explican, "y vamos a solicitar los permisos para inspeccionarlos todos en las próximas semanas", cuenta sobre otra línea más de investigación, casi más dura que cuando revisaron todos los barcos y vuelos llegados y salidos de Gran Canaria con potenciales sospechosos -personas con antecedentes por pederastia, abu-sos o pedofilia en sus países- o cuando chequearon Schamann -"casa a casa", recuerdan ellos- bajo la sospecha de que alguien, a la fuerza, la pudiera ha- ber metido en su domicilio cuando Sara se dirigía aquel domingo a ver a un amigo a La Ballena.
"Quizá no estamos ante el crimen perfecto, y quien ha cometido este delito es un chapuza que hasta ahora ha tenido suerte, pero acabará cometiendo un error y, aunque no dejaremos de desarrollar otras posibilidades dentro del caso, siempre estaremos atentos", concluyen más seguros que nunca.
|
|
|
|
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| PROMOCIONES CONÓZCANOS: CONTACTO | LA PROVINCIA | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | AGENCIAS | CONTRATAR |
|
| |||||||