"Todo esto me ha sorprendido un poco. No conozco en profundidad la política senegalesa, sólo sabía que era un país estable, sede de muchos organismos internacionales, por eso me ha sorprendido". Yarci Acosta Santana (Las Palmas de Gran Canaria, 1981) llegó a Senegal en julio de 2010. En la actualidad trabaja como consultor de la Organización Internacional del Trabajo y su misión es la de facilitar la creación de "empleo verde" en Senegal. Y, como todos, se ha visto envuelto de una manera o de otra en los disturbios. "Estoy tranquilo, pero expectante. No creo que lleguemos a una guerra civil, pero sí que todavía van a pasar muchas cosas, sobre todo cuando se den a conocer los resultados. En la calle se percibe una fuerte oposición al presidente Wade", asegura. Yarci se mueve habitualmente en una pequeña moto por las calles de Dakar. "Un día volvía de jugar al fútbol por la noche y me encontré calles cortadas, barricadas y hogueras por muchos sitios, fue bastante peliagudo. Otro día estaba en la Universidad y me vi en medio de la policía y los manifestantes que se lanzaban piedras y gases. Y el domingo pasado, en mi barrio, Fann Hock, un joven me apuntó con una piedra mientras la policía lanzaba gases", explica. "No he vivido nunca en un país que atraviese una situación como ésta, pero creo que si estas cosas que hemos vivido pasaran en Las Palmas tendrían mucha más relevancia en los medios de comunicación. En este continente no es tan difícil que la gente se ponga a lanzar piedras y levantar barricadas", considera.