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Francisco Rubio Royo

Francisco Rubio: ´Cuando Gran Canaria lo tiene claro consigue lo que quiere´

Fue el último rector de la Universidad Politécnica de Canarias y el primero de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Esto significa que fue una de las figuras del núcleo duro de la gran batalla universitaria de Canarias de finales del siglo XX. Francisco Rubio Royo comenta los albores de aquel conflicto, que a punto estuvo de dar al traste con la incipiente Autonomía y que exigió de un trueque de altísimo nivel

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Francisco Rubio Royo, durante esta entrevista, en Las Palmas de Gran Canaria.
Francisco Rubio Royo, durante esta entrevista, en Las Palmas de Gran Canaria.  ANDRÉS CRUZ

ANTONIO G. GONZÁLEZ Usted era rector de la entonces Universidad Politécnica de Las Palmas cuando tuvo lugar la primera gran manifestación en favor de la creación de una universidad plena en Gran Canaria. De modo que era parte ya de la cabeza de ese movimiento, ¿no?
- Bueno, pero éste venía de más lejos. Yo entré en la Politécnica en marzo de 1982. El primer presidente de la comisión gestora de la Politécnica, pues entonces al no tener estatutos aún, no había rector, fue Javier de Cárdenes, un catedrático de Arquitectura que vino de Madrid. Pero un gobierno de UCD lo nombró director general de algo, y Juan Pulido Castro lo sustituyó de forma provisional. Se buscaron entonces tres candidatos entre catedráticos para elegir al primer rector, y me eligieron a mí. Entonces lo propusieron a Madrid pero hubo ciertos reparos. Fíjese, el primero era mi situación personal "irregular", pues yo estaba separado , el segundo era que yo no era ingeniero, y la Escuela de Ingenieros Industriales no me veía, y el tercero era que era próximo al PSOE. Las tres cosas eran ciertas. Una persona que presionó mucho para que aceptaran mi nombramiento fue Gregorio Toledo, a través de sus relaciones con Roberto Moreno. También me apoyó mucho Boro Trujillo, que era vicepresidente del Cabildo. Yo era conocido por mi labor en La Laguna, porque había sido vicerrector de Profesorado y de toda la parte docente en el equipo de [Antonio] Bethéncourt Massieu, así como director del colegio Universitario, con el apoyo de Chicho García Blairzy, y pensaban que podía darle el impulso a la Politécnica. Así fue como yo entré en esto.

- ¿Cómo se gesta esa manifestación? ¿Qué hace de palanca? ¿El proceso autonómico?
- Por aquel entonces no existía aún la Comisión Gestora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que presidió luego Antonio Marrero. Pero sí tuvo mucho que ver, aparte de los medios de comunicación, la gestación de la Fundación Universitaria, que se creó en la UNED, porque uno de los promotores era García Blairzy. Pero en su gestación estuvieron todas las instituciones de la sociedad civil, estuvo Emilio Regidor, padre del actual rector, que era presidente del Círculo Mercantil, Manuel Padrón Quevedo por el Gabinete Literario, etcétera. Y, bueno, en la manifestación de 1982, no se logró el paso final pero si cosas importantes.

-¿Cuáles?
- En primer lugar, poder impartir titulación en Ciencias del Mar. En aquel tiempo una Politécnica no podía tener facultades, sino escuelas. Era ministro Federico Mayor Zaragoza. Y entonces le dieron el nombre estrambótico de Centro Superior Universitario de Ciencias del Mar. Luego, en lo que era el Colegio Universitario de Las Palmas (CULP), dependiente de La Laguna pero financiado por el Cabildo, y que tenía solo Medicina, La Laguna creó el primer ciclo de Derecho, Geografía e Historia, Filología, además del segundo ciclo de Empresariales. Y, por último, se permitió que los exámenes de acceso a la universidad de los alumnos de bachillerato en la provincia de Las Palmas pasasen a ser competencia de la Universidad Politécnica, que sustituía así a La Laguna. Aunque la sociedad no lo percibía así, porque la Politécnica era aún muy pequeña, tenerla en Las Palmas era algo muy importante, porque el rector, que era yo, se sentaba en el Consejo de Universidades con los mismos voz y voto que el de La Laguna.

- ¿Había un diálogo con La Laguna sobre el affaire canario?
- Después de la manifestación de 1982 hubo dos reuniones secretas entre ambas universidades para tratar de llegar a un acuerdo sobre las enseñanzas universitarias que se podían crear en Las Palmas. Una en Tenerife y otra en Las Palmas. Entonces era rector de La Laguna Gumersindo Trujillo. Por Las Palmas fuimos Pulido Castro y yo. Pero nuestras peticiones no fueron aceptados, porque queríamos facultades, y La Laguna sólo aceptaban crear escuelas... Y, bueno, ahí comenzaron a actuar los políticos grancanarios en Madrid para configurar una ampliación del abanico de estudios de la Politécnica, pero el Ministerio las amoldó al final para que hubiera la menor perturbación posible con La Laguna. Sin embargo, cuando entró el PSOE en el poder y se aprobó la LAU [Ley de Autonomía Universitaria] tuvimos la suerte que debió convertirse Ciencias del Mar, de la Politécnica, en facultad, para poder impartir las titulaciones a los alumnos de tercero que ya teníamos cursando sus estudios. Fue la primera facultad en Gran Canaria no adscrita a La Laguna.

- De todas formas y, por fortuna, el crecimiento de la Politécnica, hasta desembocar en la ULPGC junto a los centros de La Laguna en Las Palmas, era parte de un proceso general de creación de universidades en España. Y esa tendencia ayudaría.
- Sí, una tendencia no tan acusada quizás como fue después pero, en efecto, ya comenzaba. Fíjese, la Politécnica de Las Palmas se creó en 1979, y junto a ella se crearon cuatro universidades más, generales, creo que fueron las de León, Alicante y Cádiz, no recuerdo. Claro en aquel entonces Politécnicas había en Madrid, Barcelona y Valencia, y el contexto socio-económico de Las Palmas era muy distintos: habría tenido mucho más sentido crearla en Bilbao, pero La Laguna solo aceptó para Gran Canaria una Politécnica, por entender que era de menor rango. De todas formas a la hora de la beligerancia contra la creación de la ULPGC no debemos hablar en conjunto de la Universidad de Laguna, sino de algunos sectores, apoyados por la sociedad y la prensa tinerfeña, claro, porque había otros muchos sectores, muchos profesores grancanarios que se formaron en Tenerife y tenían una relaciones de colaboración extraordinaria con grupos de La Laguna.

- En todo caso, el conflicto universitario era un elemento del pleito insular, es más, llegó a ser el símbolo del mismo, ¿no?
- Sí, digamos que iba en el paquete, no hay duda. Por eso había muchas posturas que eran miméticas de planteamientos políticos. Por ejemplo, hasta mediados de los años 80 los partidos de izquierdas abogaban por la unidad regional, por el regionalismo, y eso se traducía también en su enfoque universitario [a favor de una sola universidad].

- Sea como fuere el proceso autonómico, por el miedo de todas las islas a quedar engullidas por las otras en la nueva estructura político-administrativa regional, reactivó y consolidó la demanda universitaria grancanaria.
- Sí, sin duda alguna, el problema universitario quedó completamente engarzado y, de hecho, fue el primer gran conflicto interinsular de la autonomía.

- Otro factor que debió incidir forzosamente en la vindicación grancanaria fue la generalización de los estudios universitarios en los años 70 en toda España, ¿no?
- Sí, claro, porque afectaba cada vez a más familias y, de hecho, para mucha gente era más de un asunto económico familiar, y no tanto político. Aquella fue la época en la que surgió la denominada universidad de masas, es decir, las universidades se abren a una amplia clase media. Recuerdo una vez a una taxista que se me quejaba en La Laguna porque iban a crear facultades en Gran Canaria que en Tenerife no había e iba a tener que mandar a su hijo allá y yo le dije: "Oiga, es que justo eso es lo que les ha pasado siempre a los de Las Palmas". Lo que sucede, además, es que en aquella época universidades privadas se crearon pocas -estaban las tradicionales de Deusto, Icade y La Pontificia- de tal manera que la expansión era a través de las grandes instituciones públicas.

- Entonces los resultados de la manifestación universitaria de 1982 no fueron menores; en realidad casi se prefiguró la ULPGC.
- Aunque sus resultados no fueron tan espectaculares como los de la manifestación de 1989, la de 1982 dio lugar, además de a estos hechos, a que entre 1983 y 1988 la Universidad Politécnica de Canarias, pues ya pasó a llamarse de Canarias, fortaleció las escuelas superiores de ingeniería, creándose las de informática y telecomunicaciones, las cuales eran, y siguen siendo hoy, una apuesta de futuro. Pero es que además, junto a esto, se crean dos cosas importantes, porque rompen con la estructura politécnica para ir hacia un modelo de educación superior general. Fueron la creación de la Escuela de Traductores e Intérpretes y el Instituto Canario de Educación Física, que se permitieron porque Las Laguna no la tenía. Nosotros, en la Politécnica, pensábamos ya empezar a caracterizarnos por algo propio. Y en todo esto nos ayudó mucho contar con un presidente del Consejo Social como Octavio Llinás, y con un presidente de la Fundación Universitaria como Juan Díaz. Hicimos un trío decisivo, siempre intentábamos ir juntos y esto hizo que las cosas avanzasen muy deprisa. Fíjese hasta que punto yo creía en ello que cuando trasladamos el rectorado de la entonces ya creada ULPGC del edificio de la calle Alfonso XIII a la sede del antiguo Hospital Militar, ubicamos allí al Rectorado, al Consejo Social y a la Fundación Universitaria. No en vano creíamos que era la forma de que los sectores económicos y sociales se involucraran en la universidad. En fin, aquel trío que formamos quedó muy reforzado luego por el salto definitivo, que se dio con la creación de la Comisión Gestora Pro Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que respondía a una demanda social ya masiva. Y también se dio, según creo recordar, con el giro que dan los directores de los centros de La Laguna en Las Palmas, que se ponen a favor de la Universidad grancanaria, después del descontento que tenían con el equipo rectoral tinerfeño, que dirigía José Carlos Alberto, por las limitaciones que padecían en dotaciones, titulaciones, etcétera, respecto a los centros laguneros; bueno, a partir de ahí el proceso fue imparable, finalmente la Universidad grancanaria fue una realidad en 1989; y de entrada me parece obligado resaltar el gran papel que jugó Lorenzo Olarte, fue extraordinariamente hábil.

- De todas formas la decisión de la creación de la Universidad grancanaria se cobró una libra de carne, casi como la del mercader de Venecia. Al órdago de Olarte respondió a ATI con otro: exigió el cambio del modelo canario en la entonces CEE, considerado favorable a los intereses grancanarios. Fue un quid pro quo de altos vuelos, con dos asuntos claves para Canarias. Y ambas cosas se aprobaron en el mismo Consejo de Gobierno, diciembre de 1988.
- El Protocolo Dos [del Acta de Adhesión de España a la CEE], me acuerdo... Lo que pasa es que finalmente ambas decisiones se devolvieron desde el Parlamento al Gobierno, aunque, es cierto, ya era imparable. Sí, se habló de un canje: modelo europeo por universidad, hay que ver lo listo que era Hermoso también... Pero fíjese, por lo demás, que fue muy lento el cambio a favor de la Universidad grancanaria que dieron los partidos de izquierdas, por su perspectiva regionalista, y Antonio Marrero [presidente de laComisión Promotora], siendo de izquierdas, fue de los pocos que apostaron desde el principio; recuerdo bien el cambio que poco a poco va dando Jerónimo Saavedra. Cuando La Laguna recurrió el decreto de creación, creo, de la ULPGC al Constitucional, fue Jerónimo el que me llamó una tarde para anunciarme el fallo a favor nuestro, de Las Palmas... Gobernaba el PSOE y supongo que tendría contactos.

- Bueno, por último, ¿qué saber en reserva tiene la batalla universitaria de los años 80 del que hubiera aún que percatarse? ¿Qué sería útil de ella hoy en día?
- Pues hay una cosa muy importante y es que, primero, creo que hay olvidar ya esa disputa pero debemos quedarnos en la metodología. Me refiero a que cuando la sociedad grancanaria tiene claro hacia dónde quiere ir y tiene líderes, consigue lo que quiere. Además siempre los planteamientos en positivo son mucho más defendibles y dan mucha más fuerzas moral que los que se hacen para impedir que otro consiga algo [se refiere al rechazo de La Laguna y gran parte de la sociedad tinerfeña a la creación de la ULPGC]. Esto es muy importante y en estos momentos tan dífíciles nos debía abrir posibilidades y retos.

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