RUBÉN ACOSTA
A ños de negociaciones, de acuerdos y de conflictos han provocado una estructura salarial difícil de explicar incluso por parte de los propios afectados. Ya de por sí resulta complicado justificar que un estibador obtenga unos ingresos mínimos cercanos a los 45.000 euros anuales sin hacer turnos de trabajo en base únicamente al sueldo garantizado mensual (2.200 euros), más cinco pagas extras de 2.400 euros cada una, antigüedad, plan de pensiones y otros complementos retributivos. En Sestiba hay una media del 13% de absentismo laboral, con puntas que han alcanzado hasta el 22%. Este porcentaje equivale a una media de entre 80 y 100 estibadores que habitualmente no van a trabajar durante al año por diversas causas, situación que provocó el pasado año un gasto añadido en incapacidades laborales transitorias de 1,2 millones de euros.
En este escenario se dan casos como el de trabajadores portuarios que con un solo turno realizado en el año ganan una media anual de 50.000 euros. En el otro extremo está el de un grupo selecto de estibadores, apenas una docena, con más veteranía y cualificación, que se pueden embolsar hasta 100.000 euros en un año por trabajar hasta 350 turnos y con unos índices de productividad muy elevados. Para la media de salarios que existe en España y en Canarias muchos se preguntan qué hay que hacer para ser estibador porque ni muchos licenciados universitarios alcanzan estos sueldos. Evidentemente, estos salarios son frutos de acuerdos pactados entre las empresas y los trabajadores, basados en un sistema de primas a la producción en contenedores y en pesca que ha disparado la productividad en el Puerto en los últimos años y, por consiguiente, los sueldos.
Mientras todo fue bien y empresarios y trabajadores ganaban mucho dinero nadie protestaba, más allá de conflictos puntuales. Sin embargo, ahora es cuando los empresarios quieren realizar recortes drásticos con la amenaza de despidos y los portuarios quieren mantener su nivel retributivo y, en el caso de que se bajen el sueldo, que esta disminución sea temporal y no permanente como quiere Sestiba. En escasamente un mes se quiere cambiar diez años de pactos y acuerdos y cambiar una estructura salarial que se ha tornado insostenible ahora que ha llegado la crisis.