J. BOLAÑOS
- Los fabricantes canarios han tenido que sumarse a la corriente del mercado y ofertar marcas blancas junto a sus productos tradicionales. ¿Qué impacto está teniendo en la industria local?
- Los productores deben adaptarse a la propia demanda de los consumidores. Y yo creo que no tiene por qué afectar a las ventas, sino que se trata de una opción más para el consumidor, porque no se sustituye los productos tradicionales. Uno de los problemas que se puede generar es la deslocalización de los fabricantes. De ahí que estemos peleando por la promoción del logo de los productos canarios. Además, los fabricantes de marcas blancas en Canarias no sólo pueden competir en precios, sino en servicios, ya que los productos llegan más frescos.
- Realmente, ¿son comparables en calidad los productos tradicionales con sus competidores de marcas blancas?
- Las marcas blancas se fabrican a partir de unos estándares de calidad, no quiere decir que sean exactamente iguales.
- Y si miramos ambos productos con estándares semejantes, ¿cuál es la diferencia de precio?
- Puede ser aproximadamente un 20% inferior. Pero también hay que pensar que existen marcas blancas mejores y otras peores, porque no todas tienen que ser iguales. Por eso también muchos fabricantes venden su propia exclusividad.
- ¿En qué productos se ha introducido más?
- La mayor parte son productos de gran consumo, o consumo masivo.
- ¿El comportamiento es similar en toda Canarias?
- El mercado sigue la misma tendencia que en la Península y en Europa. Pero en el caso de Gran Canaria se produce la particularidad de que las marcas tradicionales mantienen un mayor protagonismo, porque el consumidor es muy tradicional e identifica más las firmas tradicionales.
- ¿Su crecimiento se debe a la propia situación de la economía familiar de los canarios, o hay más factores?
- También hay que tener en cuenta la política comercial de los distribuidores, que quieren tener sus marcas, aunque el nombre no sea tan conocido.