Los empresarios turísticos más importantes parece que están mentalizados y que han empezado a preparar sus propios planes ante la pandemia. Hay algunos que ya se han puesto en contacto con empresas de trabajo temporal y con el INEM para tener a punto la respuesta ante un eventual contagio masivo que cause bajas laborales del cuarenta por ciento o de la mitad de la plantilla. "El negocio tiene que seguir funcionando". A su vez son importantes las consecuencias que se extraigan de esta crisis. "Es una crisis sanitaria, pero una crisis, y de toda crisis se sacan lecciones positivas. Los mayores avances de la medicina se han producido tras las grandes guerras mundiales...", dice Mercedes Roldós. Quizás algunos hábitos higiénicos lleguen para quedarse, como el uso de mascarillas en distintos lugares, lavarse las manos con frecuencia cuando se está en contacto con gente, desinfectar los objetos muy manoseados. "Tenemos dos objetivos claros", dice la consejera, "mitigar el efecto sanitario y mitigar el impacto socioeconómico". Para eso, las reuniones a varias bandas son diarias; y poco a poco se ha conseguido que el desafío se tome en serio. "Después puede que no sea tan grave", dice Fraile. "Pero nos tenemos que poner en lo peor".