JAVIER BOLAÑOS
"No podemos permitirnos el lujo de perder ni un solo cliente del puerto de La Luz". El presidente de la Confederación Canaria de Empresarios y consejero de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Sebastián Grisaleña, reconoció ayer la necesidad de tomar medidas inmediatas para evitar el desvío de buques hacia Tenerife por las elevadas tarifas en el servicio de avituallamiento de combustible, que llegan a duplicarse en algunos casos, así como por la rotura de una de las dos gabarras.
Los consignatarios han alertado de la huida de muchos buques en los últimos meses porque los armadores no están dispuestos a pagar al Puerto las actuales tarifas por repostar. Los datos que manejan los consignatarios hablan de que los precios son un 42% más caros que en Tenerife en el mejor de los casos, ya que se paga también un recargo por desechos, y que, si el servicio se presta en horario nocturno y en festivos, llega casi a duplicarse. A esto se suma que una de las dos gabarras ha quedado prácticamente inutilizada desde el pasado mes por una avería.
El presidente de la patronal espera que, al igual que ha sucedido con otros servicios, se reduzcan estas tarifas para hacer de La Luz un puerto mucho más competitivo y para evitar la huida de los barcos hacia Tenerife o hacia cualquier otro puerto. "Si ellos son más baratos, ¿por qué no lo podemos ser nosotros?", se pregunta.
La patronal reconoce que también debe resolverse el problema de las gabarras, porque ese tiempo que pierden en el operativo está suponiendo un daño económico para el armador, lo que hace que se replantee sus escalas.
Los consignatarios dicen que la subida de tarifas este año por la incorporación de una tarifa por desechos, que no tienen en Tenerife cuando los barcos están fondeados, les está suponiendo un coste extraordinario del 30% respecto al año pasado. A esto se suma que soportan distintas tarifas más caras por otros conceptos, como es la de estancia en puerto (casi un 42%) y la de mantenimiento (que es un 2% más cara), entre otras.
Los consignatarios no sólo están molestos por los costes, sino también por algunas concesiones que hacen que esos servicios funcionen en régimen de monopolio. En este sentido, denuncian que en ocasiones se les cobra por el tratamiento de la basura, a pesar de que la gabarra no puede operar porque el mal tiempo le impide salir a mar abierto, y, en otras ocasiones, se les exige atracar, lo que supone un desembolso extraordinario. Por eso exigen que se tomen medidas antes de que huyan las navieras, tal y como publicó ayer este periódico.