JAVIER BOLAÑOS
Los parados de la construcción y los sindicatos CC OO y UGT coincidieron ayer en que gran parte de los trabajadores sin empleo y con subsidio que han renunciado a las ofertas del Servicio Canario de Empleo (SCE) lo hicieron porque perderían dinero. El SCE investiga posibles casos de fraude laboral entre parados que han rechazado contratos, lo que suscitó ayer una agria polémica. El Ejecutivo detectó cómo en un proyecto de reinserción laboral, promovido por los cabildos y dirigido a parados de la construcción, el 98% de los trabajadores llamados rechazó la oferta de empleo (825 de 836).
Frente a estas acusaciones, el secretario general de CC OO, Juan Jesús Arteaga, defiende que muchas ofertas laborales no son atractivas para un trabajador, y que los afectados ingresan más dinero con el subsidio que estando en activo. Y pone como ejemplo propuestas reales de media jornada con un sueldo bruto de 400 euros. "No es justo que se les obligue a aceptar trabajos con salarios sustancialmente mermados y que les apartan de las listas de demandantes de empleo. Y eso no es fraude".
El director general del SCE, Alberto Génova, informó de que el polémico programa de trabajo rechazado por los parados ofrece salarios de entre 500 y 600 euros durante seis meses de contrato.
El secretario general de UGT, Juan Francisco Fonte, cree que existe una falta de rigor en el análisis de Empleo, y que si se profundiza en las causas se demostraría que se están rechazando propuestas con bajos salarios, de pocas horas y que no responden a su cualificación. Pero, en cambio, deja claro que debe combatirse la economía sumergida, que en año y medio ha crecido diez puntos.
El ejemplo práctico es el de José H.R. (nombre simulado puesto que no quiere aparecer en prensa). Este obrero lleva un año en paro, cobra subsidio pero no ha recibido ninguna oferta laboral. La paga inicial del paro fue de 800 euros, aunque ahora se le rebajó a 600 por el tiempo transcurrido. Afirma que las propuestas que recibe en la calle no cubren ese subsidio. Sin embargo, dice que hace años le llamó un contratista que le obligaba a hacer jornadas maratonianas, sin cobras horas extras y compensar la media hora del bocadillo. Por eso cree que es mejor estar en el paro y hacer chapuzas, hasta que aparezca un empleo digno.