JAVIER BOLAÑOS
- Empleo anunció hace unas semanas que iba a investigar a un grupo de parados de la construcción que rechazó una oferta pública. ¿Tiene las conclusiones?
- No, pero vamos a citar a todos aquellos que renunciaron a la oferta que se les hizo, y a partir de ahí señalarles un itinerario de inserción a los que perciben prestación por desempleo para mejorar su posición laboral.
- ¿Se ha detectado más veces este problema?
- Esto sucede en todos los casos, tanto con las ofertas del Servicio Canario de Empleo como en privadas. Lo que sucede es que en este caso nos ha parecido desproporcionado, por el colectivo al que va dirigido, tal y como está la construcción.
- El Cabildo de Gran Canaria se pregunta por qué esta oferta sólo admite un 10% de personas en exclusión social, si podrían estar interesadas en este programa.
- Porque nosotros no hacemos acción social sino políticas activas de empleo. Cada uno se dedica a lo que le corresponde.
- La economía sumergida ha crecido un 10% en Canarias y el número de parados ronda los 250.000. Con este panorama, ¿no estamos ante el peligro de una explosión social?
- Si Canarias tuviera 250.000 personas buscando empleo y sin ninguna actividad estaríamos hablando de un problema social. Como no se ha notado en la delincuencia, habrá que concluir que está apareciendo mucha economía sumergida. ¡Qué duda cabe! Lo cual es malo para la economía, porque nos lleva a un escenario como el de Italia. Hay gente que ha dicho que les hemos llamado a gandules. Nosotros no hemos insultado a nadie, sino que vemos que algo está pasando cuando empezamos a sumar datos: se rechazan muchas ofertas y sólo una parte muy pequeña de los beneficiarios de los 420 euros lo está solicitando.
- ¿Cuántos?
- Algunos hablan del 20% de los posibles beneficiarios. Cómo se explica que una medida que está prevista para personas con necesidad no se solicite. Con estos indicadores podemos mirar para otro lado o ver qué sucede.
- ¿Por qué no se tomaron ante esas medidas de control?
- Se hace permanentemente, y se toman medidas sobre quienes rechazan las ofertas. Pero cuando vemos que en una convocatoria concreta el índice de rechazo es excesivo es cuando alertamos a la ciudadanía. No echamos las culpas al parado. Lo fácil es decir que la gente no quiere trabajar o que está en la economía sumergida. Hay paro y está afectando a 250.000 canarios. Algunos en mejor situación y otros en extrema necesidad, y los gobiernos debemos atenderlos. Y previsiblemente vamos a estar muchos tiempo con una tasa de entre 230.000 y 250.000 canarios en desempleo. El paro va a seguir creciendo en Canarias durante los próximos meses.
- ¿A cuántos parados podríamos llegar?
- No lo sé. Pero, manejamos un dato, y es que nos vamos a encontrar con una especie de resistencia a la baja. Es decir, bajar de la franja de los 240.000-250.000 va a costar mucho tiempo.
- ¿Más allá de 2011?
- Muy probablemente. Para crear empleo debemos crecer por encima del 2,5%, y el escenario está ahora en negativo. La economía canaria debe crear empleo para absorber esa mano de obra y también a la población que se incorpora al mercado.
- La economía sumergida representa ya el 30%. ¿Por qué no se toman medidas serias?
- Hay estudios como el de los técnicos de Hacienda que señalan que si fuera efectiva la lucha contra el fraude fiscal no sería necesario incrementar los impuestos. Ahí hay que hacer esfuerzos. Cada negocio sumergido es un problema añadido a la economía. Si no, nos podemos encontrar con dos países.
- Su consejero [Jorge Rodríguez] admite que los planes de empleo tienen deficiencias. ¿Qué falla?
- Cuando las cosas no cuadran algo está fallando. La primera medida es explicar para qué sirven las políticas activas de empleo. Algunos han tratado de buscar cualquier explicación para justificar que un ciudadano rechace un contrato de trabajo. Lo que hay que decirle a quien lo rechaza es que está perdiendo una oportunidad para reinsertarse. Y cuando una persona lleva mucho tiempo, salir de la inactividad es muy difícil. Algunos dicen que si están cobrando 1.000 euros de subsidio y se les ofrece un contrato de 800 es normal que renuncien, pero lo que no se dice es que esa persona tendría 22 meses resueltos y, si renuncia, sólo 16. Flaco favor se hace si se dice a un parado que renuncie a un trabajo.
- El presidente de la patronal, Sebastián Grisaleña, propone que el parado haga una prestación social. ¿Qué opina?
- La posición del Ministerio de Trabajo es eliminar el subsidio por el subsidio. Y en eso está la ayuda de los 420 euros del Estado. El Ministerio quiere vincular esa ayuda con la política activa y el compromiso de hacer todas las tareas que se le digan. Ese planteamiento es el que queremos trasladar a Canarias. Sin embargo, algunos fundamentalistas se apartan de la posición del Ministerio y tratan de justificar el subsidio por el subsidio, y ésa es la peor ayuda que se le puede dar a un parado.
- Muchos parados dicen que ya no se les llama a pesar de llevar más de un año en las listas...
- Cuando en Canarias había 110.000 desempleados había posibilidades, pero ahora las posibilidades se reducen. Por eso hemos generalizado los contratos a tiempo parcial, que permite redistribuir el trabajo. Esto ha sido muy criticado por la consejera de Gran Canaria y por socialistas en Canarias, pero nos encontramos ahora que el ministro Corbacho dice que su política es impulsar el contrato a tiempo parcial. Alguien está despistado, y creo que no somos nosotros, porque éste es un recurso generalizado en Europa, donde el paro es inferior al nuestro. No vale que pocos ganen mucho a costa de muchos que no ganan nada. Por eso estamos tratando de sustituir las horas extras por nuevas contrataciones. Hay que aplicar criterios de solidaridad.
- ¿Es partidario de una reforma laboral con menos exigencias para el despido?
- No. El problema no es el despido, sino facilitar la contratación por parte del empleador. La economía española crece más que otras europeas, pero destruye más empleo que el resto. Algo estará fallando en nuestra economía y en nuestro mercado de trabajo. Hace tres años éramos la envidia y ahora estamos a la cola. Estamos en los extremos, y más en Canarias, porque somos muy rígidos.
- ¿En qué sentido?
- Porque en el resto de Europa existe la flexiseguridad: es fácil entrar y salir del mercado de trabajo. La persona que está en el paro tiene un horizonte. En España, cuando una persona va al paro, la perspectiva laboral es difícil. ¿Qué es preferible, entrar y salir, o un mercado blindado?
- ¿Cómo se rompe esa cadena?
- Flexibilizando. No puede ser que tengamos dos grupos de trabajadores, los que están blindados porque su despido tiene un determinado coste, y el resto. Nuestro mercado es también muy rígido en la negociación colectiva. Las condiciones laborales están resueltas en un nivel superior, no en el de la empresa y el trabajador. ¿Qué es preferible, un despido o hacer un ajuste reduciendo el salario o la jornada laboral? Pero nuestra regulación no lo permite.
- ¿Qué hay que cambiar?
- Yo no tengo una varita mágica, pero lo que sí digo es que lo que no vale es negar el debate, la posición maximalista de que aquí no hay que cambiar nada. Una economía que va como va y ¿no hay nada que cambiar? Hay que hacer un diagnóstico y acometer un plan de medidas. Todo eso, consensuado por los dos grandes partidos, los agentes y el resto de grupos políticos. Pero no lo digo yo, sino todo el mundo. Lo que no vale es que lo digan hasta premios Nobel, y digan aquí que esos son indocumentados...
- ¿Por qué las ofertas formativas de Empleo no se ajustan a la demanda empresarial?
- Algunas organizaciones empresariales y sindicales dicen que no hay política de empleo y formación, pero es que esa política la aprueba el Gobierno, los sindicatos y los empresarios. Ello son copartícipes de las deficiencias. Nosotros tenemos un déficit en el sistema formativo, porque está en manos de los ofertantes. Convocamos concursos públicos y subvenciones en base a lo que nos ofrecen. Pero lo vamos a cambiar en 2010. Nosotros diremos lo que hay que impartir.
- ¿Van a acometer una revolución en la oferta formativa?
- Sin duda. Hasta ahora muchas necesidades del mercado laboral han quedado sin cubrir. Eso va a cambiar. Tenemos que garantizar que la oferta esté adaptada al mercado. No podemos quedar a expensas de lo que ofrece el mercado de la enseñanza, sino a lo que nosotros determinados que hay que impartir. Hay que corregir el rumbo.
- ¿Qué presupuesto tendrán el año que viene?
- Este año tenemos 480 millones de euros, y la aportación del Estado para 2010 Canarias se incrementará en un 5%, que es más que el resto. Estimamos que nuestro presupuesto no se va a reducir, sino que se va a incrementar.