TERESA CÁRDENES
El director general de la Caja de Canarias, Juan Manuel García Falcón, propondrá el próximo lunes al consejo de administración de la entidad el relevo de su máximo responsable del área riesgos, el subdirector Juan Antonio Rodríguez, y de su director financiero, José Manuel Santana. García Falcón manejaba desde principios de año la hipótesis de una remodelación de la cúpula, que completará con un tercer relevo en el cuerpo de dirección, para ganar coordinación y adaptar su equipo a los nuevos retos de la Caja, entre ellos su alianza estratégica con varias entidades peninsulares. El relevo se ha precipitado, sin embargo, por una quiebra de la confianza, después de que se detectara que Rodríguez y Santana realizaron una operación particular sin observar lo dispuesto en el código de conducta de la entidad, y tres semanas después de que también fuera destituido Álvaro Martín, jefe de riesgos, hasta entonces a las órdenes directas de Rodríguez.
La necesidad de realizar estos cambios se comunicó el jueves al Banco de España y ayer a una comisión reducida del consejo de administración, que según las fuentes consultadas ha dado su visto bueno para llevar a efecto los ceses. El primer objetivo de la entidad es ejecutar una remodelación que adapte la cúpula a las nuevas circunstancias del escenario económico. Se trata, según el director general, de un cambio exigido por la necesidad de diseñar nuevas estrategias de negocio, pero también por los retos inmediatos a los que se enfrente la Caja, entre ellos avanzar en una alianza con las cajas de ahorro peninsulares con las que comparte el grupo ATCA (asociación técnica de cajas, donde están La Rioja, Sabadell y CAI Zaragoza).
Con todo, en el relevo de Rodríguez y Santana ha intervenido un decisivo factor de pérdida de confianza, después de que en la entidad se conociera su participación en una operación económica realizada sin que se observaran de manera expresa las limitaciones derivadas del código de conducta de la entidad. Según las fuentes consultadas, esa operación consistió en la compra de una huerta de energía fotovoltaica al mismo proveedor al que la Caja había adquirido poco antes un parque de naturaleza análoga.
Según las fuentes, esta incidencia no guarda relación alguna con la que motivó hace varias semanas la destitución del jefe de riesgos, Álvaro Martín, que trabajaba a las órdenes de Juan Antonio Rodríguez.
A diferencia de Rodríguez y Santana, Martín sí incumplió una circular interna que impide a los trabajadores y directivos de la Caja concertar operaciones crediticias con familiares. La entidad detectó que, dentro de un paquete de cinco préstamos a otras tantas pequeñas empresas por un importe global de tres millones de euros, el jefe de riesgos había otorgado un crédito de unos 500.000 euros a una sociedad de la que era administradora única su esposa, razón por la que fue fulminantemente apartado de su cargo.
Según La Caja, ninguno de esos créditos revisten un especial riesgo para la entidad y sus titulares están al día en los pagos.