JUAN F. FONTE
La industria del crucero en el mundo camina a paso agigantado. Si ayer una nave de estas características recién salida de los astilleros asombraba por sus espectaculares dimensiones y era capaz de embarcar hasta 2.500 turistas, hoy día ya tenemos en el agua navegando un crucero como el Oasis of the Seas , propiedad de la naviera Royal Caribbean, capaz de transportar en un solo viaje a un total de 6.000 turistas.
Ante este panorama está claro que los puertos dependientes de la Autoridad Portuaria de Las Palmas (La Luz, Arrecife y Puerto del Rosario) no están preparados, ni tampoco se vislumbran planes inmediatos que puedan resolver en un futuro no tan lejano la situación que se puede presentar, ya que las obras portuarias van siempre por detrás de las necesidades reales.
Hace unas semanas se puso una vez más de manifiesto la carencia de una suficiente línea de atraque en el puerto de La Luz, cercana a la ciudad, para atender el atraque simultáneo de tres cruceros, obligando al desvío de una de estas naves, caso del Aida Bella, al muelle de León y Castillo, alejado del centro urbano, lo que obligó a la contratación de guaguas para poner a los turistas junto al parque Santa Catalina.
Con esta deplorable imagen, poco podemos avanzar en materia de cruceros a pesar de las grandes inversiones realizadas en torno al muelle de Santa Catalina, que han mejorado la línea de atraque para este tipo de naves, pero que resulta insuficiente cuando coinciden dos barcos que superan cada uno los 300 metros de eslora o largo, como ocurrió el viernes día 6. Y es que el gigantismo en los cruceros no para, lo cual nos obliga a diseñar con urgencia nuevos espacios para estos gigantescos hoteles flotantes.
Los técnicos de la Autoridad Portuaria de Las Palmas deben agilizar sus ideas buscando urgentes alternativas para un mejor aprovechamiento de las dársenas interiores de La Luz, próximas a la ciudad para crear una mayor línea de atraque para cruceros y suficiente superficie para el aparcamiento de guaguas, taxis, turismos y contenedores con víveres. Ahora mismo Santa Cruz de Tenerife y Arrecife están por delante en este servicio.