RUBÉN REJA
Canarias cuenta con más de 300 empresas con un potencial "más que suficiente" para cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), una antesala previa a la bolsa de Madrid destinada a pequeñas y medianas empresas, pero que se rige por el índice general del parqué madrileño. "Por tamaño y volumen de negocio existen muchas sociedades isleñas que pueden estar en el MAB, un mercado de valores que opera con empresas de reducida capitalización ya sea por su tamaño o por su cifra de negocio", según explicó Antonio Giralt, presidente del MAB, quien participó ayer en las jornadas Fuentes de financiación alternativas para las empresas canarias, organizadas por Asefir (Asesores Registrados del MAB), el Gobierno de Canarias, el Colegio de Economistas de Las Palmas y La Caja Insular de Ahorros (La Caja).
El mercado alternativo, supervisado por la Comisión Nacional dl Mercado de Valores (CNMV), ha contactado ya con varias empresas de peso de Canarias como Lopesan, JSP, Flick, La Isleña o Arehucas, entre otras, para animarlas a dar el 'salto' al parqué. La salida al mercado para las empresas "aportaría fuentes alternativas de financiación para desarrollar planes de crecimiento, visibilidad ante los inversores o una valoración objetiva de la compañía", aseguró ayer Carlos Orduña, presidente del Registro de Asesores Financieros, Carlos de Orduña. Una vez "aclimatadas" a este mercado y si comienzan a mover de forma diaria hasta un millón de euros, el consejo del MAB se reunirá para incorporarlas a la bolsa de Madrid.
Las empresas que soliciten su incorporación al MAB deberán ser sociedades anónimas, que tengan su capital social totalmente desembolsado y representado en anotaciones en cuenta, con libre transmisibilidad de sus acciones y que estén comercializando productos o servicios. A las empresas se le exigirá una oferta de salida de dos millones de euros en acciones. Las sociedades tendrán que ser sociedades que garanticen transparencia en sus cuentas y contar con el respaldo de un asesor registrado. Las empresas deben tener auditadas las cuentas de al menos dos años inmediatamente anteriores a su estreno bursátil y contar con previsiones del año en curso.