MARIANO SANGINÉS
La capacidad de medir algo es siempre interesante. Además no siempre la métrica es aplicable a todos los sectores o circunstancias de nuestro día a día. Sirva de ejemplo la dificultad o imposibilidad de medir la productividad en el sector público. Para medir la salud económica de un país existen muchos indicadores objetivos que, a nivel macroeconómicos, nos parecen más habituales. Sin embargo, hay un indicador al que estábamos menos acostumbrados. Son los precios de los CDS y de cierta forma cotizan el miedo a impago. A pesar de sus siglas, no guarda relación con ningún partido político sino que son los Credit Default Swap. Bajo esta denominación nos encontramos con unos contratos mediante los cuales una parte se compromete con otra a asegurar el cobro de un crédito de un tercero a cambio de un precio (prima). Por medio de estos podemos garantizarnos el cobro sobre bonos o deuda. El coste de protegerse va variando según el estado de la empresa o país. Es evidente que a más riesgo mayor coste de seguro.
A diferencia de otros periodos de turbulencias financieras, los actuales se caracterizan por una desconfianza sobre la abultada deuda de determinados gobiernos, entre los que, por desgracia, se encuentra España. En nuestro caso hay que añadir, sin valorar la viabilidad del plan, el escaso acierto de nuestras autoridades a la hora de trasmitir un plan creíble de reducción de deuda y austeridad del gasto a la comunidad inversora. El resultado ha sido claro, un aumento de la cotización en CDS sobre la deuda española o incremento en el coste de protegerse ante impagos de España. Mayores caídas en la bolsa de nuestro país que en la de los vecinos europeos. Y, por si todo esto fuera poco, un mayor coste a la hora de endeudarse.
En resumen, desconfianza sobre España y nada que no se estuviera advirtiendo desde hace unos meses. Todo ello contrasta con el relativo buen tono de los resultados empresariales de las compañías que componen la Bolsa española. Que todo sea dicho, en muchos casos tienen la ventaja que supone estar diversificado y tener parte de su actividad fuera de nuestras fronteras.