BORJA VALCARCE
"Los países europeos más avanzados en economía, y con menos problemas de empleo son los que más apuestan por la formación profesional".
Los datos avalan la afirmación del presidente de la Fundación Canaria ICSE, José Domingo Martín Espino. "En Alemania y Austria aproximadamente el 70% de los trabajadores se decantaron por la formación profesional mientras que el resto lo hizo por los estudios universitarios. Es lo contrario a lo que sucede en España, Portugal y Dinamarca", explica Martín.
De estos datos, el también delegado de la Universidad Alfonso X El Sabio en Canarias, destaca que "lo que da capacidad a las empresas y posibilidades de trabajo son los estudios en formación profesional", pero matizó que ésta "debe ser de calidad", porque en España "se le ha venido dando poca importancia".
Estas declaraciones están en consonancia con las referidas en las ponencias que se realizaron durante las II Jornadas sobre Formación y Empleo, con las que el Instituto Canario Superior de Estudios clausuró el programa de cursos de este año y celebró el 30 aniversario de la institución.
Se perseguía en esa cita, adentrarse en "el papel que juega la formación en la solución de la crisis económica y del empleo". En ese sentido, Martín subraya que las empresas necesitan hoy "para ser competitivas y productivas, una plantilla, un personal y unos recursos competentes al máximo".
De hecho, señala que la formación les puede salir a las empresas "completamente gratis". Existen ayudas, fondos y subvenciones a las que se pueden acoger para ofrecer cursos a sus empleados y cuyos costes se deducen de las cuotas de la Seguridad Social. Si esa ayudas no se utilizan a lo largo del año "las pierden".
Martín se refiere también a los cursos propios que organiza el ICSE, que están destinados a personas en situación de desempleo. "Estos", explicó, "son asignados por el Gobierno de Canarias y financiados con fondos estatales y europeos".
"El problema que hay en comparación con la universidad", explica, "es que ésta da una formación más teorizante, más alejada de la realidad, mientras que con la formación profesional las empresas ven más apetecible al posible candidato del puesto de trabajo porque está más rodado".
Las empresas observan que los estudiantes que han trabajado en formarse tienen "una preparación muy superior", indica, y esto, en parte, queda reflejado en que "un 10% de nuestros alumnos consiguió trabajo en las empresas en las que desarrollaron sus prácticas durante los cursos".