HARIDIAN MEDEROS
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
El súbito adiós de la compañía Spanair el pasado 26 de enero ha dejado vía libre a las principales aerolíneas para reforzar su presencia en Canarias. Iberia y Vueling (filial de la primera) son las únicas que apuestan por la ampliación de sus rutas, aprovechando la bancarrota de Spanair y el vacío que deja en los aeropuertos españoles y, en concreto, en los del Archipiélago. Además, la salida del mercado de esta empresa deja un importante hueco para el lanzamiento de la filial de bajo coste Iberia Express, que está previsto que empiece a operar el próximo 25 de marzo. Contará con una plantilla de 500 personas y una flota de 13 aviones. Canarias se encuentra entre las rutas de medio y corto radio de las que se encargará esta nueva low cost.
En concreto, Spanair operaba los trayectos de Madrid a Fuerteventura, Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife Norte; de Barcelona a Gran Canaria y Tenerife Norte (aunque en verano también a Fuerteventura y Lanzarote); Bilbao- Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife Sur; Málaga- Tenerife Sur; y Santiago de Compostela-Tenerife Sur.
Ante el cese de esta actividad, las frecuencias de Iberia con las principales Islas Canarias crecen un 20%. Iberia ha programado un vuelo más por sentido en las rutas Madrid-Gran Canaria-Madrid y Madrid-Tenerife-Madrid. Además, en la temporada de verano -que empieza el 25 de marzo- la compañía incrementará su oferta de plazas a Lanzarote y Fuerteventura.
Igualmente, Vueling acelera su crecimiento en el Aeropuerto de Bilbao (Loiu) añadiendo a su mapa de destinos tres nuevas conexiones directas a Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote. La compañía asume estos nuevos vuelos tras el fin de operaciones de Spanair, lo que supone un aumento de la oferta del 33% respecto a la temporada de verano ya anunciada para este verano 2012. Las nuevas rutas a las Islas comenzarán a finales de marzo y suponen la puesta a la venta de un total de 75.200 nuevas plazas entre los tres destinos. La conexión con Tenerife contará con tres frecuencias semanales y las que conectarán con Gran Canaria y Lanzarote tendrán dos vuelos semanales.
Por su parte, Ryanair mantiene su actual capacidad, lo mismo con Air Europa u esperan también hacerse con parte del mercado hasta ahora en manos de Spanair. Ryanair es líder en el Archipiélago en número de operaciones incluyendo todos los tipos de tráfico, con 28.285 operaciones, una cifra muy superior a la registrada el pasado año por Spanair, que efectuó 8.941 en los aeropuertos de Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife Norte y Tenerife Sur.
Ryanair protagonizó una fuerte expansión en 2011, con un incremento también de más de un 40% de pasajeros en las Islas, al pasar de 2,5 millones de 2010 a 4,5 millones. Su fuerte auge en el pasado ejercicio motiva que para este año no tenga previsto "mayor crecimiento" en Canarias en cuanto a las operaciones. "De momento no hemos tomado ninguna decisión" sobre aumentar las rutas en el Archipiélago tras la marcha de Spanair, sostienen fuentes de la compañía, que añaden que "ahora no hay ninguna intención de hacerlo".
Además, Ryanair ha confirmado sus vuelos para la temporada de verano en Canarias, que siguen a la venta.
Por otro lado, Air Europa se encuentra inmersa en un proceso de reestructuración y no se plantea cubrir ninguna ruta de Spanair, según fuentes de la compañía. Lo que sí se hará es reforzar las conexiones con Baleares y Canarias utilizando aviones de mayor capacidad.
La aerolínea del grupo Globalia ha puesto en marcha un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que afecta a 260 personas, equivalente al 8,5% de la plantilla actual, y entre ellos se encuentran 46 pilotos.
Air Europa cerró el pasado ejercicio con pérdidas superiores a los 13,1 millones de euros, y de no tomar medidas inmediatas cerraría el actual con un balance negativo superior a los 81 millones. De esta forma, esta compañía "de momento" no cubrirá las frecuencias dejadas por Spanair. "Todavía no se ha establecido un plan", añaden fuentes de Air Europa.
El presidente canario, Paulino Rivero, ha reiterado estos días su petición al Ejecutivo central de que, si el resto de las aerolíneas que operan con las Islas no cubren el vacío dejado por Spanair, se declare la obligación de servicio público, suspendida desde 1998, el único marco para controlar los precios del transporte entre la Península y Canarias.