R. ACOSTA
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
La reforma laboral que aprobará mañana el Consejo de Ministros llega en el momento más crítico para el mercado laboral de Canarias con un 90% de temporalidad en las cifras del pasado año, casi un 30% de la población activa en paro y el índice de desempleo juvenil más elevado del país. La reforma de 2010 puesta en marcha por el Gobierno del PSOE ha sido un fracaso en las Islas y no ha logrado dinamizar una situación provocada por las características diferenciadoras del mercado de trabajo isleño y la propia estructura de su economía.
Un dato elocuente sobre este fracaso es que desde que se aprobó la reforma laboral de Zapatero en 2010 hasta ahora se ha disparado el paro en Canarias en un 127%. De hecho, el crecimiento de la economía canaria el pasado año fue superior al de 2010 pero, sin embargo, el desempleo continuó aumentando pese al buen año del sector turístico.
En 2011 se realizaron 567.590 nuevos contratos, de los cuales sólo 51.952 fueron indefinidos. La duración media de los contratos eventuales oscila entre los tres y seis meses, aunque hay muchas modalidades por horas y días. La proliferación de los contratos de obras y servicios está condicionada a la elevada dependencia que tiene el mercado canario de la construcción y el turismo, sectores que crean empleo de forma intensiva pero que también se caracterizan por su elevada rotación en los puestos de trabajo.
Ámbito salarial
Otro rasgo que caracteriza el mercado laboral canario es que los salarios y las bases de cotización a la Seguridad Social son más bajos y por eso las prestaciones de desempleo o jubilación también se encuentran por debajo de la media nacional. El ámbito salarial está vinculado directamente a los bajos niveles de cualificación de una parte importante de la población activa. El elevado índice de abandono escolar -26,3%- y la premura con la que muchos jóvenes se incorporan al mercado laboral condicionan la precariedad y las dificultades de los jóvenes para encontrar trabajo.
El crecimiento de la población activa ha sido un factor incesante en las últimas décadas, sólo en los dos últimos años la crisis ha interrumpido esta tendencia. Un dato elocuente es que en los últimos 25 años la población activa de las islas creció un 68%, a un ritmo medio anual del 2,8%, mientras que a nivel nacional el incremento fue cercano al 30% y un 1,2% anual. Este factor y la inmigración son los principales argumentos utilizados habitualmente por el Gobierno para explicar parte del problema crónico que padece el mercado laboral canario y es su incapacidad para absorber toda la demanda, a pesar de los altos índices de crecimiento habido en los años de bonanza económica.