Telefónica tuvo un beneficio neto de 776 millones de euros en el primer trimestre del año, un 56,9% menos que en el mismo periodo de 2015, cuando tuvo un impacto positivo fiscal no recurrente derivado de la operación de venta de O2, aún pendiente de autorización por parte de Europa. En un comunicado, la operadora precisa que, sin dicho impacto, el beneficio crece el 26%.

En el primer trimestre de 2015, la operación de venta de la filial británica, aún pendiente de cierre, obligó a Telefónica a anotarse 1.185 millones por deducciones fiscales.

Entre enero y marzo de 2016, Telefónica tuvo unos ingresos de 10.784 millones, un 6,6% menos que en el mismo periodo de 2015, debido a la caída en todos los mercados menos en España, donde la cifra de negocio se incrementó un 8,6% hasta los 3.126 millones de euros.

Este avance en España se ha visto impulsado por "el fuerte crecimiento" de los paquetes convergentes Fusión, de un 26,2%, y ya generan más del 30% del negocio doméstico.

En Hispanoamérica, los ingresos caen un 16,7% hasta los 3.054 millones y en Brasil se recortan un 13% hasta los 2.431, impactados por la depreciación de las divisas latinoamericanas frente al euro, especialmente el real brasileño, el peso argentino, el bolívar venezolano y el peso colombiano.

Así, según Telefónica, la variación de tipos de cambio resta 16 puntos porcentuales a la evolución reportada de los ingresos.

En el comunicado, el nuevo presidente ejecutivo, José María Álvarez-Pallete, ha señalado que los resultados están alineados con sus expectativas para el año y permiten reiterar los objetivos financieros, así como el dividendo de 0,75 euros por acción para 2016.

Telefónica destaca el crecimiento de los ingresos de datos móviles, que representan ya el 48% de los ingresos del servicio móvil por la mayor penetración de smartphones y el creciente peso de clientes de la red 4G.

La deuda neta financiera se sitúa en 50.213 millones a marzo de 2016 y aumenta en el trimestre en 292 millones, a lo que contribuye, entre otros factores, los gastos de retribución al accionista por 757 millones, y el pago de compromisos laborales, por 141 millones, fundamentalmente en prejubilaciones.