LOURDES S. VILLACASTÍN
- ¿Cómo entró en política?
- Siempre he tenido inquietudes y las sigo teniendo aunque no milité en ningún partido. La Palma era muy tranquila en el sentido político. Entonces dábamos Formación del Espíritu Nacional. Pero dime qué formación política podríamos tener con el régimen en el que vivíamos y de qué nos enterábamos. Lo más que oíamos eran las noticias de Radio Nacional porque televisión no había. Siempre me gustó luchar por mi pueblo. Me invitaron a participar en una lista por Unión del Centro Democrático (UCD), lo comenté con mi marido y decidimos que sí, aunque sabíamos que nos cambiaba la vida. Me presenté con el ánimo de cambiar algo en mi pueblo, de ayudar.
- ¿Qué impacto tuvo en la villa de Mazo (La Palma) que fuera una mujer la alcaldesa?
- Bueno, porque sacamos mayoría absoluta. No te digo todo lo que me dijeron, ¡si te contara! Malo no quedó nada por decirme. Tanto es así que me dije: "Pues una ventaja tengo y es que ya no me pueden decir nada". Fue una cosa muy rara, aunque también salió una compañera en Tijarafe y otra en Fuerteventura. Trataron de hundirme. En los pueblos nos conocemos todos y hay situaciones de envidia.
- ¿Cuáles eran las necesidades que tenía la villa hace treinta años?
- Necesidades tenía y necesidades tiene. Por no tener no teníamos infraestructuras. El Ayuntamiento no disponía de vehículo propio. El guardia municipal, que se acaba de jubilar, llevaba su Seiscientos y nosotros le pagábamos la gasolina cuando iba a poner el agua en los depósitos por la noche. Sólo había agua corriente en el núcleo del pueblo y poco más. Había falta de depósitos en algún barrio, de viario, de planeamiento. No había personal en el Ayuntamiento, sólo tres o cuatro funcionarios. Yo era la asistente social. La gente venía, me contaba sus problemas y veíamos si se los podíamos arreglar. Las necesidades eran de todo tipo. ¡Faltaba de todo!
- ¿Lograron terminar algo?
- Por lo general no. Había alguna asistencia a los plenos, pero cuando sabían que había un tema polémico. No estaba regulado que hablaran.
- ¿Qué cree que pasó para que la UCD y el CDS desaparecieran?
- Todos han prosperado. Unos más y otros menos, pero todos han prosperado. En nuestra época, no teníamos dinero. No queríamos poner impuestos porque entonces la población vivía de la subsistencia de la agricultura y de los servicios. Cuando el Cabildo repartía dinero poco menos que nos peleábamos para ver cuál se llevaba más dinero para su pueblo. Fuimos grandes colaboradores de la democracia porque hacer un cambio tan brusco fue en algunos casos muy fuerte. Hicimos lo que pudimos, y lo que nos dejaron. Si hubiésemos tenido más dinero hubiésemos hecho más cosas. Entonces no cobramos un duro. Hoy, en algunos ayuntamientos, se han puesto sueldos muy exagerados. Luego te encuentras con la corrupción, que yo me quedo fría cuando oigo los casos de Lanzarote, de Gran Canaria. Me parece increíble. La clase política ha perdido la dignidad.