16 de septiembre de 2017
16.09.2017

La UE respira, Juncker levita

16.09.2017 | 01:05

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker hizo el miércoles su tercer discurso anual sobre el estado de la Unión. En el primero dijo que hacía falta más unión en la UE. En el de hace un año, tras el brexit, la sombra de Trump en América y la de los populismos antieuropeos, que podían ganar las elecciones del 2017 en Holanda y Francia, dictaminó que la UE sufría una 'crisis existencial'. Tenía razón.

Las cosas han cambiado. La economía vuelve a crecer (a un ritmo del 2,3%), la media de paro (9,1%) está bajando y la mejora se debe -en gran parte- a la acción del BCE. Además Trump ha hecho de vacuna y ni a Wilders ni a Marine Le Pen les fueron bien sus elecciones. Y la previsión es que Alemania, tras las del domingo 24, siga gobernada por el centro proeuropeo, aunque la extrema derecha -con resultados muy inferiores a los temidos hace un año- entrará en el Bundestag por primera vez.

Juncker propone utilizar el buen momento para avanzar en la integración. Tiene razón. Pero su receta, "una Europa, una moneda, una velocidad" responde más al ideal federalista -que puede ser un objetivo- que a lo racionalmente posible en los próximos años. La Europa en la que estamos -y sólo es posible avanzar en ella- es la de los estados. Y funciona a varias velocidades. Pretender, por ejemplo, que los 8 países de los 27 de la UE (tras la salida británica) que no están en el euro adopten la moneda única no es razonable. Porque no quieren y además quizás no sería lo mejor. Ahí está el caso griego. Por no hablar de un Schengen generalizado con los problemas de inmigración que existen con Polonia y Hungría.

¿Sería mejor un único presidente europeo y no dos, Juncker y el del Consejo Europeo, el polaco Tusk? Por descontado, pero ya Dinamarca ha reaccionado diciendo que ni hablar. Mark Rutte, jefe del gobierno holandés, un conservador realista y con antena en Berlín, ha calificado a Juncker de 'romántico' y ha añadido -gran patada- que cuando se tienen visiones lo mejor es ir al oculista.

La receta de Juncker -mas poder de la Comisión de Bruselas- no es la de Alemania y Francia que marcan directrices. De ahí la reciente cumbre de París a la que también fueron invitados el primer ministro italiano, Gentiloni, y Rajoy.

Los cuatro grandes. Europa sólo avanzará en una difícil colaboración entre la ambición federalista de Bruselas y los ritmos e intereses de los estados.

La receta Juncker no saldrá. Pero quizás el luxemburgués, un europeísta profesional y peculiar, no sea un romántico. Quizás lo que pretenda es que el eje franco-alemán y los estados no marginen más a Bruselas, lo que desde luego sería un error.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas

España

Cospedal cae en una broma sobre el ´espía Puigdemont´

Cospedal cae en una broma sobre el ´espía Puigdemont´

Un falso ministro de Defensa letón le aseguró que el expresident es un espía ruso apodado...

Toda España, pendiente del 21-D

Toda España, pendiente del 21-D

El separatismo se presenta dividido y la antigua CDC lanza a Puigdemont para evitar el triunfo de...

Anna Tarrés, en la lista del JxCat para el 21-D

Anna Tarrés, en la lista del JxCat para el 21-D

La exseleccionadora de natación sincronizada formará parte de la lista que encabeza Puigdemont

Rajoy dice que confía en la Justicia belga y acusa a Rovira de mentir

Rajoy dice que confía en la Justicia belga y acusa a Rovira de mentir

El presidente del Gobierno, que se ha reunido con el primer ministro belga, tacha de "vergüenza"...

El fiscal belga pide entregar a Puigdemont por rebelión, sedición y malversación

El fiscal belga pide entregar a Puigdemont por rebelión, sedición y malversación

El juez aplaza al 4 de diciembre la decisión sobre extraditar al expresident catalán y los...

laprovincia.es en las Redes Sociales
Enlaces recomendados: Premios Cine