M. A. M.
La madre de Patricia Morillo, María Jesús Pérez, asegura con rotundidad que la pérdida de su hija "ha sido muy cruel, lo peor que le puede pasar a una madre". A los seis meses del accidente, fue consciente de la pérdida de su hija. "La vida dejaba de tener mucho sentido. Este hueco nunca se llenará. La echo de menos. Siempre miro al cielo y siento que veo su cara y su alegría. Recuerdo también con qué intensidad vivió ella", relata. Poco tiempo después del fatídico accidente, la progenitora de Patricia se volcó en el trabajo. Lo hizo tanto que le dio un ataque de pánico por el exceso.
"Pido que se sepa toda la verdad. Que se aclare por qué sólo voló unos quince metros", reclama. Uno de los recursos que toma ahora para asumir que Patricia ya no está "es pensar que su destino era estar en el cielo. Todos tenemos nuestra fecha de caducidad. Otra pasajera fue superviviente en Barajas, pero después murió este año en el siniestro del avión Air France que despegó de Brasil y que desapareció en el océano Atlántico". Respecto al futuro, María Jesús sólo piensa en el de sus hijos Javier y Pablo porque "por el mío ya no tengo ningún interés".
En este repaso a sus sentimientos y recuerdos, no puede evitar las lágrimas, al tiempo que destaca el gran apoyo que ha recibido de sus padres y de toda su familia. "Y también del psicólogo y de la terapia de grupo. Tengo una familia nueva y me identifico con el dolor de cada uno", resalta. Por primera vez, María Jesús Pérez desvela así sus sentimientos a un medio de comunicación. "No quise antes porque estaba muy dolorida. Ahora me siento más fuerte, aunque tengo el mismo dolor. Han sido mis dos hijos los que me animaron a contar lo que siento", puntualiza. María Jesús arrastra una gran pena por el "arrebato de Patricia y por lo que haya sufrido. Mis hijos me han ayudado mucho y son ellos el sentido de mi vida", insiste la madre.