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MIGUEL F. AYALA Los momentos más dramáticos se nutren de los más pequeños detalles. Zaida Rodríguez Ramírez, una de las portavoces de la Asociación de Afectados del JK 5022 y huérfana de padre y madre desde aquel 20 de agosto, recuerda por ejemplo "la rebequilla" que olvidó "en el asiento del AVE cuando llegué a Madrid desde Zaragoza para ir a Barajas, sólo dos horas después del accidente y temiéndome lo peor".
También recuerda que conoció la noticia del siniestro "por Antena 3 y tumbada en el sofá, medio dormida", y sobre todo no olvida "lo que costó hacerse a la idea de que mi padre y mi madre [Honorio Rodríguez y Lourdes Ramírez] no estaban en aquel folio con la lista de los supervivientes" que tres médicos leyeron en el Ifema de Madrid, improvisado depósito de cadáveres aquel miércoles.
Si Zaida se parece a su madre, Lourdes Ramírez debió ser una mujer guapísima. La chica de 30 años se emociona cuando, al cumplirse un año de todo aquello, habla de ella "aunque está peor mi hermano Roberto, que era montón de madrero", explica emocionada. Con un folio en la mano tiene bien claro y subrayado lo que desea transmitir a los medios de comunicación que esta semana la entrevistan a puñados. Puede apetecerle, seguro, charlar un poquillo más sobre sus padres, "dos personas a las que quería todo el mundo", según cuenta, pero primero están sus demandas.
Tiene claro que al "dar caña" ella y los demás miembros de la Asociación están honrando también a sus seres queridos, y como vocal se queja "de la falta de apoyo del Gobierno de Canarias, que prometió 50.000 euros que no ha pagado, y la Comunidad de Madrid, que nos ha dado cero patatero y no nos responde ni al teléfono".
DECLARACIONES. Asimismo, exige "que la investigación tome declaración a Javier Aguado, un inspector de Aviación Civil que denunció públicamente irregularidades en las inspecciones de los aviones", y "demandamos también", prosigue esta joven, "que se tome declaración al comandante Gordillo, de Iberia, que denunció irregularidades en aviones. Además, sugerimos al juez que se investiguen los fallos en los aparatos implicados en los siniestros de Zaragoza y Lanzarote y que de milagro no costaron vidas".
Zaida Rodríguez fue una de las primeras que llegó al aeropuerto de Barajas el 20 de agosto de 2008. "Tuve suerte y veinte minutos después del accidente pude tomar un AVE a Madrid" desde Zaragoza, donde residía y donde habían ido sus padres a visitarla.
"Habían salido de casa esa misma mañana. Mi madre era muy curiosa y quería tomar el AVE, así que los acompañé a la estación", rememora, "y me llamaron cuando estaban ya en Madrid". "Justamente hablaba yo con mi hermano por teléfono cuando ellos le hicieron una llamada perdida a él para avisarle de que despegaban. Nos despedimos, mi hermano Robert se preparó para irlos a buscar en unas horas al Aeropuerto de Gran Canaria y yo me tumbé un poco en el sofá hasta que me despertó la noticia de una salida de pista en Barajas".
Roberto Rodríguez no se creía tampoco que el vuelo siniestrado fuese el de sus padres y con el baile de víctimas creyó, al final, que Honorio y Lourdes se encontraban entre los supervivientes. Zaida, junto a una amiga, corrió inmediatamente al aeropuerto de Barajas porque sospechó que en el vuelo de Spanair JK 5022 estaban sus padres. En aquel momento vivió los minutos como se trataran de horas en una habitación de la terminal T2 de Barajas "donde Spanair y Aena nos tenían abandonados", lamenta todavía hoy esta joven.
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