ALEJANDRO ZABALETA
Spanair ya había registrado dos problemas idénticos al que llevó al avión de Barajas a abortar su primer despegue, aunque se resolvieron de forma distinta y se pudo evitar una tragedia similar a la que acabó con la vida de 154 personas hace un año. En uno de los casos se localizó la avería y en el otro se retiró la aeronave de la programación, hasta poder trabajar sobre el fallo técnico y repararlo.
Así, según consta en el informe de la Ciaiac, el 1 de septiembre de 2006, en el aeropuerto de Barcelona, un avión de Spanair y de idéntico modelo que el siniestrado, un MD-82, registró el mismo problema que llevó al de Barajas a abortar su primer despegue: alta temperatura en la sonda RAT. El avión regresó hasta tres veces a la plataforma para solucionar la avería, que se debía al contacto entre dos cables de distintos sistemas.
El segundo caso se presentó en un MD-83 el 25 de mayo de 2008 en Palma de Mallorca, apenas tres meses antes del siniestro de Barajas. Los mismos problemas en la sonda RAT llevaron al servicio de mantenimiento a realizar una reparación que pareció efectiva. No obstante, al día siguiente, y tras aterrizar en Barcelona, los pilotos notificaron que persistía el calentamiento de la sonda en tierra. Así, tras unos exámenes, el Departamento de Control de la Operación de Spanair retiró el avión de la circulación.
Ayer, la presidenta de la Asociación de afectados del vuelo JK5022, Saleta Nistal González, valoró en declaraciones a Acn como "muy grave" que en el caso de Barajas no se tomara una decisión similar a los dos aviones anteriores, que no volaron tras detectarse los fallos.
MÁS DATOS. Otro dato aportado por los peritos contratados por las víctimas indica que, según la base de datos de incidencias comunicadas por las aerolíneas a Boeing, constructor del aparato, "el 80 % de aquellas que tuvieran que ver con el calefactor del RAT se habían solucionado cambiando el relé R2-5".
Según la versión del Ciaiac en relación con las actuaciones que se llevaron a cabo sobre el avión siniestrado, el personal técnico de Spanair procedió el 20 de agosto de 2008 a la desconexión de este dispositivo, lo que podría haber interferido con el normal funcionamiento del sistema de aviso de configuración al despegue, TOWS en sus siglas en inglés.
Este elemento fue determinante, junto a un error humano, en el accidente, ya que el avión no emitió ninguna alarma al intentar despegar sin los flaps y los slats extendidos, puesto que el sistema de alerta que avisa a los pilotos de una mala configuración de vuelo no funcionó. Por este motivo, Saleta Nistal González es tajante: "Lo que tenía que haber hecho Spanair era cambiar el relé, ya que eso es lo que hubiera salvado el avión", finalizó.