A. ZABALETA
Una combinación de dos errores humanos y un fallo técnico desencadenó el accidente en el despegue del avión de Spanair que salía de Barajas rumbo a Gran Canaria el 20 de agosto del año pasado. Un nuevo informe de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac) certifica que la aeronave despegó con una configuración inadecuada, pues tenía los flaps y slats replegados, pero esta circunstancia pasó inadvertida para comandante y copiloto, que ejecutaron de forma deficiente dos de las listas de comprobaciones previas al despegue, fallando además el sistema encargado de detectar la anomalía y avisar de ella a la tripulación, conocido como TOWS.
"Se rebasaron tres barreras de seguridad para que se llevara a cabo el despegue con una configuración inapropiada: la lista de comprobación para configurar el avión, las listas de comprobación para confirmar y verificar la configuración que tenía el avión, y el TOWS, que no advirtió de la configuración errónea de despegue", explica este informe interino en sus conclusiones.
En el caso de las incorrectas ejecuciones de sendas listas de comprobación por parte de comandante y copiloto, la investigación apunta a las malas rutinas o a las prisas como posibles causas, ya que el vuelo salía con retraso tras haber tenido que abortar un intento de despegue previo al advertir una avería. "Los pilotos usaron estos procedimientos como referencia pero, por factores como pudieron ser la interrupción que supuso la vuelta al estacionamiento de la aeronave por una avería, la presión por el retraso sobre el horario programado, o deficiencias en los métodos de trabajo empleados en cabina, no se llegaron a cumplir estrictamente", explica la Ciaiac.
En cualquier caso, los dispositivos de grabación en cabina recogen al comandante diciéndole al copiloto que pida rodaje antes de que éste pudiera leer el último punto de una de estas listas, precisamente el relativo al estado de flaps y slats. En el otro error, relativo a la última comprobación previa al despegue, se escucha al copiloto leer unos valores correctos para el despegue en flaps y slats, cuando las evidencias acumuladas por la investigación demuestran que estos dispositivos no estaban extendidos.
La Ciaiac no llega a una conclusión definitiva sobre la causa de que este dispositivo de alerta no funcionara, pero apunta a un posible fallo del relé R2-5. Esta hipótesis casa perfectamente con la avería previa, que llevó al avión a tener que abortar su primer intento de despegue, por el excesivo calentamiento de una sondas. El relé R2-5 está implicado en el funcionamiento de ambos mecanismos, del de alerta y de la sonda, por lo que bien podría ser el responsable de ambos fallos. En todo caso, el informe se muestra muy cauteloso y opta por no extraer conclusiones precipitadas. "Los resultados obtenidos no permiten determinar la posible relación entre los defectos encontrados en el relé y el funcionamiento anómalo de la sonda y del TOWS", concluye la investigación.