ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ - TEROR
Gran Canaria volvió a rendir este martes honores a su patrona. Cerca de 40.000 personas, según los cálculos efectuados a las siete de la tarde por la Policía Local de Teror, participaron este martes en la popular romería ofrenda celebrada en honor a la Virgen del Pino. La fe y devoción que despierta la imagen volvieron a convertir a la villa en el epicentro de la Isla, en una jornada festiva y algo calurosa -sin llegar, eso sí, a los baremos registrados en 2009- y en la que el colorido de las carretas, lo acertado de sus diseños y el jolgorio y las ganas de diversión de la gente pusieron la nota más significativa.
El acto transcurrió tal como estaba previsto, y sólo la rotura de la embarcación que traía Mogán cargada de pescado por un problema en sus ruedas delanteras se salió del guión. El hecho de que este año muchos ayuntamientos -como el de Telde- no fletasen guaguas para llegar hasta el pueblo por culpa de la crisis económica y el que no se pudiese hacer un puente como el que el año pasado hicieron muchos grancanarios se erigieron como las principales causas que explicaron el descenso en el número de asistentes a la romería, que pese a ello no perdió ni un ápice de su encanto.
La jarana arrancó oficialmente a las cuatro y veinte de la tarde, cuando la Virgen del Pino se asomó al frontis de su basílica en medio de una explosión de alegría, vítores y aplausos. Previamente, como ya viene siendo tradicional, las autoridades de la Isla aparecieron por un lateral del templo encabezadas por el presidente del Cabildo, José Miguel Pérez, y el alcalde de la localidad, Juan de Dios Ramos. Con ellos también venía la delegada del Gobierno en Canarias, Carolina Darias, y un buen numero de consejeros insulares y regionales.
También aparecieron por este flanco los ocho agentes de la Policía Autonómica, que por primera vez acudían al acontecimiento. Ellos, junto a los agentes locales y al amplio dispositivo compuesto por agentes de la Guardia Civil, Protección Civil y Cruz Roja, se encargaron de que la ofrenda transcurriese "sin ningún tipo de problemas", ni siquiera por posibles caídas, esguinces o lipotimias, venía a resumir Manuel Betancor, jefe de la Policía Local.
La principal novedad de esta edición, la número 58, vino de la mano de los miembros del cuerpo de baile que participaron en la primera ofrenda realizada a la Virgen, allá por 1952.
Una decena de mayores que abrieron la extensa comitiva que arrancó en la zona del Castañero Gordo y que se pasó tres largas horas descargando kilos y más kilos de frutas, verduras y hortalizas -se calcula que hasta 15 toneladas- a las puertas del templo y tras el protocolario saludo al obispo de la Diócesis de Canarias, Francisco Cases, al párroco Manuel Reyes y al resto de autoridades eclesiásticas.
Tras estos veteranos de la fiesta, y con la amena narración del periodista Antonio Betancor, desfilaron las carretas de Teror -que conmemoraba el 250º aniversario de la colocación de la primera piedra de la basílica y venía cargada de chorizos, productos de repostería y demás viandas- y las del Cabildo de Gran Canaria y La Aldea, muy discretas y elegantes.
CAMBIOS. El problema vino con la carreta-barca de Mogán, que cedió por un fallo en sus neumáticos, por lo que la organización optó por hacer que desfilasen casi todas las restantes hasta que ésta pudo restablecerse, en parte, del percance.
Así, recorrieron el trayecto entre isas y entre bailes de decenas de grupos las representaciones de Valleseco, San Mateo, Guía, Las Palmas de Gran Canaria, Artenara, Firgas, Tejeda, Santa Lucía de Tirajana, Telde, Agaete y Santa Brígida, momento en el que se aprovechó para reubicar a la comitiva moganera, con su alcalde, Francisco González, y sus vecinos cargando a mano los productos de la mar que traían para rendir tributo. El más destacable, a falta de picudo, un medregal de 12 kilos.
La famosa falúa aparecería al final de la romería, pasadas las siete y después de que diesen buena cuenta de su presencia los municipios de Arucas, San Bartolomé de Tirajana, Moya -que deleitó al respetable repartiendo bizcochos a diestro y siniestro-, Valsequillo, Gáldar, Agüimes e Ingenio. Todo un éxito.