G. GARCÍA-ALCALDE
Feliz hijuela del ordinario, el segundo Joven Festival dio comienzo con Fernando Argenta y un derivado de su famoso Conciertazo televisual. Este gran comunicador de la música española, con cuatro décadas de impagable servicio al conocimiento y amor de todas las formas sonoras desde el nacimiento, en 1971, de su espacio Clásicos populares en Radio Nacional de España, conserva en vivo y directo la espontaneidad, el encanto y el inteligente didactismo de una serie de estrategias que conoce como nadie, dirigidas a la inmediata participación de los públicos infantiles y juveniles. El importante programa de Conciertos en familia que mantiene la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, e iniciativas brillantes como las de Gregorio Afonso, entre otros, siguen la pauta del "gran relato" extraído de temas y obras concretos, o la "humanización" del instrumento protagonista. Son excelentes articulaciones de una pedagogía continua y de temporada, mientras que la forma de Argenta es la de la fiesta, una fiesta musical que encaja idóneamente en la cita festivalera.
El maestro Pascual Osa y una Orquesta Sinfónica de Las Palmas en muy buena forma han sido coprotagonistas de las dos actuaciones en el Auditorio Alfredo Kraus. Un programa ecléctico, espigado entre géneros diversos, incluido el cinematográfico, propicia en el plan de Argenta toda clase de intervenciones de los pequeños espectadores, desde sus divertidas respuestas a las cuestiones que plantea hasta la "visualización" de la música con trajes y presencias escénicas generalmente caóticas y desternillantes. Y todo el público, incluidos padres y abuelos, participa con entusiasmo en los subrayados fonéticos, apostillas o gestos que Argenta propone como extensión de la mera escucha. De manera impremeditada, el aforo entero acaba entregándose a una fiesta que, vaya sorpresa, no solo seduce a los niños.
El mucho saber, la improvisación de rápido reflejo, el sentido del humor, el suave histrionismo y la confianza que despierta en los menores, hacen del trabajo de Fernando Argenta un verdadero modelo. Sin concesiones, Pascual Osa desarrolla las partituras como en un concierto formal "para mayores", sin dejar de incitar la participación. Y la Orquesta responde ágilmente, con luminosidad, alegría y profesionalidad bien fraguada. Todo el mundo salió feliz de esta fiesta con la música, y los chicos con ganas de más...