Aminatu Haidar
Campamentos saharauis en Tinduf

Saharauis en la precariedad

Las 165.000 personas que habitan en los campos de Tinduf pasan sus días entre la provisionalidad y la esperanza
 
Jesús Lozano - Campamento de Esmara (Argelia) / marzo de 2008

Sin agua corriente ni red eléctrica, apenas trabajo y falta de medios en educación y sanidad, la vida de los refugiados saharahuis en Argelia discurre entre la provisionalidad y la precariedad.

Ausencia de infraestructuras elementales, escuelas sin libros y hospitales sin ambulancias son sólo algunas de las múltiples deficiencias con que se enfrentan todos los días maestros, médicos y, en definitiva, los 165.000 habitantes que, según el Frente Polisario, habitan los cuatro campamentos establecidos cerca de Tinduf, en el suroeste de Argelia.

Donde las cosas pueden ocurrir horas después de lo anunciado y el ocre del desierto lo invade todo, el contraste lo ponen los teléfonos móviles, usados con naturalidad por hombres y mujeres, las antenas parabólicas en los patios de las casas de adobe y alguna placa solar en las viviendas.

El agua de uso doméstico, procedente de pozos, es potabilizada y distribuida en camiones cisterna, que la dejan en pequeños depósitos metálicos situados delante de las casas. No obstante, se recomienda a los europeos que no la beban.

En la escuela Valencia de Esmara, construida con aportaciones españolas, estudian alrededor de 1.000 chiquillos de hasta 12 años, aunque alguno llega ya a los 14, aquellos que comenzaron las clases más tarde y que son generalmente hijos de padres que vivían pastoreando en el desierto.

Las aulas tienen instalación eléctrica, pero no hay corriente, las mesas y las sillas están envejecidas, los alumnos no tienen libros de texto ni equipamientos para la educación física, según explica Mohamed Embarek, maestro de español.

En Esmara y otros campamentos, la energía eléctrica es suministrada por generadores algunas horas al día, mientras que sólo existe tendido, procedente de Tinduf, en el campamento 27 de Febrero, donde reside el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz, y en Rabuni, centro político y administrativo de la zona de refugiados.

Desnutrición y diarreas agudas son frecuentes entre los niños saharauis, según comenta el médico generalista formado en Cuba Bamba Balla, que trabaja en el hospital nacional de Rabuni.

Hipertensión, diabetes, bronconeumonía, asma, catarros comunes y tuberculosis son también habituales entre adultos.

La sala de urgencias del hospital sólo cuenta con medicamentos y oxígeno, y no siempre, aunque existe un quirófano en el que se opera con buenos resultados.

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